Economia

Cómo crear empleos para los 1.200 millones de nuevos trabajadores

La brecha laboral para 1.200 millones de jóvenes en países en desarrollo representa un riesgo global inminente, advierte el Banco Mundial. Con solo 4…

| Por La Tribuna
Vincent Tremeau/Banco Mundial

La brecha laboral para 1.200 millones de jóvenes en países en desarrollo representa un riesgo global inminente, advierte el Banco Mundial. Con solo 400 millones de empleos previstos, se requiere impulsar el sector privado y mejorar la infraestructura para evitar inestabilidad.

Banco Mundial/La Tribuna. El debate global suele quedar capturado por crisis “de alta frecuencia” —guerras, shocks tecnológicos, pánicos financieros— que suben rápido y dominan titulares. Pero las fuerzas de baja frecuencia, silenciosas y persistentes, son las que reconfiguran el sistema. La demografía es una de ellas. En los próximos 10 a 15 años, 1.200 millones de jóvenes en países en desarrollo alcanzarán la edad laboral. Con las tendencias actuales, esas economías generarían apenas unos 400 millones de empleos en el mismo período. La brecha no es un matiz, es un riesgo económico y de seguridad. Y el reloj corre.

El problema, además, no es solo “cuántos”, sino “qué tipo” de empleos. La OIT estima que en 2025 alrededor de 262 millones de jóvenes (15–24) no trabajan ni estudian (NEET) en todo el mundo; uno de cada cuatro. Es un termómetro de barreras estructurales —desde cuidados no remunerados hasta falta de habilidades demandadas— que el crecimiento inercial no corrige.

Por eso sorprende que en foros como Davos el tema se diluya frente a la urgencia del día. Si no se instala en agendas como la Conferencia de Seguridad de Múnich o las cumbres del G7 y el G20, el mundo terminará reaccionando tarde ante la presión sobre instituciones, migración irregular, conflictividad e inseguridad a medida que los jóvenes busquen cualquier alternativa disponible.

Ante esta “combustión lenta”, el Grupo Banco Mundial plantea una estrategia apoyada en tres pilares.

  1. Infraestructura física y humana. Sin electricidad confiable, transporte, educación y salud, la inversión privada no escala y el empleo productivo no aparece. El ejemplo citado en Bhubaneswar (India) —formación alineada con la demanda real— capacita a casi 38.000 personas por año y muestra una regla simple: habilidades conectadas al mercado, no a currículos inertes.
  2. Entorno propicio para negocios. La creación masiva de puestos depende del sector privado, especialmente de micro, pequeñas y medianas empresas. Para invertir necesitan reglas claras, servicios públicos que funcionen y menor incertidumbre regulatoria. Aquí ayudan marcos comparables: Business Ready (B-Ready) evalúa regulación, servicios y eficiencia operativa a lo largo del ciclo de vida de una firma (entrada, utilidades, trabajo, finanzas, comercio, impuestos, insolvencia). Medir bien permite priorizar reformas “de cuello de botella” y bajar costos de formalizarse y crecer.
  3. Escalar empresas pese al riesgo. La oportunidad existe; el freno suele ser el riesgo (real o percibido) que encarece el capital. Ahí entran garantías, seguros y capital catalítico. Un caso reciente: MIGA lanzó con Banco do Brasil un programa de garantía de financiamiento comercial de hasta USD 700 millones para préstamos vinculados a comercio, buscando ampliar financiamiento para empresas, incluidas pymes.

¿Dónde concentrar el esfuerzo? Importa porque no todos los sectores “multiplican” el empleo igual. El Banco Mundial identifica cinco con capacidad de escalar puestos: infraestructura y energía (construcción, redes, mantenimiento), agroindustria (productividad, logística, procesamiento), atención primaria de la salud (servicios y empleo local), turismo (cadenas de valor territoriales) y manufacturas con valor agregado (aprendizaje productivo y exportaciones).

Dos señales cuantitativas refuerzan esa priorización. En turismo, el WTTC estima que en 2024 el sector sostuvo 357 millones de empleos globales (aprox. 1 de cada 10). En salud, la OMS proyecta un déficit de 11 millones de trabajadores hacia 2030, mayormente en países de ingresos bajos y medianos-bajos; expandir atención primaria es también estrategia de empleo y productividad.

El argumento final es estratégico: para 2050 más del 85% de la población mundial vivirá en países en desarrollo. Ese “bono” demográfico puede ser motor de crecimiento —más consumidores, productores y mercados— o fuente de volatilidad si la brecha de empleo persiste. La elección no es si la ola llegará; es si actuamos ahora para convertirla en oportunidad antes de que se traduzca en inestabilidad.

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