La inflamación de la próstata que puede irradiar dolor en otras zonas del cuerpo

Ardor al orinar, necesidad de ir al baño con frecuencia y dolor en la zona pélvica son algunas de las molestias que pueden aparecer cuando se inflama la próstata. La enfermedad tiene distintas formas y no todas responden al mismo tratamiento.

| Por Silvia Núñez de Ávila
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La fiebre acompañada de dificultad o dolor al orinar requiere atención inmediata, al igual que la sangre en la orina o la imposibilidad de orinar.Anna Bizon

Las molestias al orinar pueden tener diferentes causas, pero cuando se acompañan de dolor en la pelvis, la ingle o la zona genital, una de las posibilidades es la prostatitis, una inflamación de la próstata que puede presentarse de manera repentina o prolongarse durante meses.

Esta glándula, ubicada debajo de la vejiga y delante del recto, forma parte del aparato reproductor masculino. Su función es producir el líquido que integra el semen. Cuando se inflama, puede provocar dificultades para orinar, dolor y alteraciones en la actividad sexual. La intensidad de los síntomas varía según el tipo de prostatitis y su causa, según especialistas.

Uno de los cuadros más agudos aparece cuando una infección bacteriana provoca la inflamación. En esos casos, las molestias pueden comenzar de forma repentina y acompañarse de fiebre, escalofríos, dolor en la parte baja de la espalda o en la zona genital, además de una necesidad frecuente y urgente de orinar. También puede haber dificultad para iniciar la micción o vaciar la vejiga.

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La prostatitis bacteriana también puede mantenerse durante un período prolongado. En su forma crónica, las infecciones pueden reaparecer y generar síntomas que persisten o se presentan por episodios. Sin embargo, no todos los casos están relacionados con bacterias.

No todas sus formas requieren antibióticos

Existe una forma denominada prostatitis crónica o síndrome de dolor pélvico crónico, que puede extenderse durante meses y provocar dolor en la pelvis, el perineo, los genitales o la parte baja de la espalda.

También puede causar molestias durante o después de la eyaculación y dificultades urinarias. En estos pacientes no siempre se identifica una infección bacteriana.

Otra presentación es la prostatitis inflamatoria asintomática. Como su nombre indica, no produce molestias perceptibles y suele detectarse durante estudios realizados por otros motivos.

Esta diferencia es importante porque el tratamiento depende del tipo de afección. Cuando existe una infección bacteriana, se utilizan antibióticos. En cambio, si no se encuentra una bacteria como causa del problema, el abordaje puede incluir medicamentos para aliviar las molestias urinarias y el dolor, además de otras medidas según la evaluación médica.

Algunas señales que indican que se debe acudir a consulta

Las infecciones urinarias, algunas infecciones de transmisión sexual y los procedimientos médicos que involucran las vías urinarias pueden estar relacionados con determinados casos. Entre los factores que aumentan el riesgo también se encuentran los antecedentes de prostatitis y el uso de sondas urinarias.

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Hay señales que requieren atención sin demora. La presencia de fiebre o escalofríos junto con dificultad o dolor al orinar, sangre en la orina, dolor intenso o imposibilidad de vaciar la vejiga son motivos para buscar asistencia médica.

Si no se trata adecuadamente, una prostatitis bacteriana puede ocasionar complicaciones, entre ellas la propagación de la infección a la sangre, la formación de un absceso en la próstata o la inflamación de estructuras cercanas, como el epidídimo. Los cuadros persistentes también pueden afectar la vida sexual y el bienestar emocional.

Aunque sus síntomas pueden generar preocupación, la prostatitis no debe confundirse con el cáncer de próstata.

No existe evidencia de que esta inflamación derive en cáncer. La clave es identificar su origen, porque no todas las formas de la enfermedad tienen la misma evolución ni necesitan el mismo tratamiento.

lo más

Las señales de alerta que requieren atención médica inmediata: fiebre o escalofríos junto con dificultad o dolor al orinar, presencia de sangre en la orina, dolor intenso o la imposibilidad de vaciar la vejiga. Además, la prostatitis bacteriana puede tratarse eficazmente con antibióticos si se identifica a tiempo, y no tiene relación con el cáncer de próstata.

lo menos

No todos los casos son causados por bacterias. La prostatitis crónica o síndrome de dolor pélvico crónico puede durar meses y no siempre responde a antibióticos, requiriendo medicamentos solo para aliviar el dolor y las molestias urinarias. Además, si una infección bacteriana no se trata adecuadamente, puede derivar en complicaciones graves como la propagación de la infección a la sangre o la formación de un absceso.

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