Itapúa (Javier Cantero – corresponsal). El esfuerzo de cientos de familias productoras del departamento de Itapúa obtuvo una distinción oficial con la entrega de las resoluciones del proyecto Tesoros Añua, una iniciativa interinstitucional que busca visibilizar y proteger el patrimonio productivo, social y cultural del sur del país. El programa es llevado a cabo por la Gobernación de Itapúa junto con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y cuenta con el respaldo de la Secretaría Nacional de Turismo (SENATUR).
Entre los elementos reconocidos destacan dos rubros agrícolas estratégicos: el trigo del distrito de Fram (Resolución N.º 1043/2026) y la zanahoria de Tomás Romero Pereira (Resolución N.º 1046/2026). La distinción también fue otorgada al Carnaval Encarnaceno (Resolución N.º 1044/2026) y al Legado Japonés de las comunidades nikkei y niponas afincadas en la zona (Resolución N.º 1045/2026).
El gobernador departamental, Javier Pereira Rieve, encabezó el acto junto a delegaciones comunitarias y miembros de comités agrícolas, destacando que el objetivo principal es incentivar la asociatividad regional, el arraigo y el desarrollo económico sostenible.
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Emprendedurismo local y valor agregado
Para los pobladores de Tomás Romero Pereira y Fram, la designación representa una plataforma para aprovechar al máximo las zafras y diversificar la economía familiar.
En cuanto a la producción de zanahoria, frente al descarte tradicional de unos 5.000 kilos semanales de tubérculos que no cumplen con los calibres comerciales estándar, jóvenes y productoras locales transformaron esa merma en una cadena de valor. Grupos de la zona elaboran alfajores, panes dulces, jugos naturales, harina y líneas cosméticas como jabones artesanales y aceites corporales, según comentó Carolina Bordón, fabricante de cosméticos a base de esta hortaliza.
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Por otra parte, en Fram, el cultivo triguero no solo mueve la economía mecanizada, sino que fundamenta la tradición culinaria y festiva de los inmigrantes y pobladores locales, presente a diario en panificados, platos tradicionales e industrias molineras, tal y como lo resaltó Carlos Tkachik, productor del cereal.
El reconocimiento simultáneo a la colectividad japonesa y a las expresiones festivas de Encarnación complementa el circuito, articulando el turismo gastronómico con las rutas de producción del departamento.

