La nutrición oportuna durante los primeros cinco años de vida representa un factor decisivo para el crecimiento de la infancia y la superación de las desigualdades. En Paraguay, la desnutrición crónica alcanza al 13,2% de los menores de 5 años, según datos del Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN), un problema que afecta de manera directa el aprendizaje escolar, la capacidad física y el futuro desenvolvimiento de los menores.
Para responder a esta realidad en los sectores más desfavorecidos, la Fundación CONIN Paraguay acompaña de manera permanente a cerca de 80 niños y a sus grupos familiares en sus centros comunitarios instalados en los Bañados Norte y Sur de la capital. Con el lema “Nutrimos cerebritos, creamos futuro”, la entidad lanzó una campaña que convoca a la ciudadanía a sumarse activamente para ampliar las plazas de atención y evitar secuelas irreversibles en el desarrollo infantil.
El modelo aplicado combina la asistencia alimentaria con evaluaciones pediátricas periódicas, estimulación temprana y capacitaciones prácticas a las madres y padres en hábitos de higiene y preparación de alimentos.
“Esta campaña busca visibilizar una problemática que muchas veces no se percibe a simple vista, pero que tiene un impacto profundo en el desarrollo del país. Detrás de cada caso hay un niño con potencial, una familia y una oportunidad que no debería perderse”, sostuvo el ingeniero Luis Fernando Fretes, presidente de CONIN Paraguay.

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Atención integral y recursos de concienciación
Entre las herramientas formativas para la iniciativa, la campaña incorpora una animación pedagógica a través del personaje “Cony”, un cerebro infantil en crecimiento que explica cómo la carencia de micronutrientes básicos en los primeros mil días de vida condiciona el rendimiento intelectual futuro.
La intervención que realizan desde la fundación trasciende la entrega de víveres, integrando talleres socioeducativos para las familias y fortalecimiento del entorno hogareño para erradicar las causas estructurales de la mala nutrición.
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Es por ello que debido a que la demanda comunitaria supera los cupos disponibles en los dos centros de la fundación, se busca captar padrinos y colaboradores para elevar progresivamente la cantidad de niños atendidos en las zonas ribereñas.


