Las instituciones siguen monitoreando lugares en riesgo ante la previsión de más lluvias.
La evolución de los niveles de los ríos y las condiciones de acceso a las comunidades son factores que inciden en la organización de los operativos, mientras numerosas familias dejan sus hogares.
El ministro de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), Arsenio Zárate, explicó en una entrevista con La Tribu 650 AM que alrededor de 1.300 familias se encuentran en albergues y más de 2.000 están alojadas en casas de vecinos o familiares. La institución coordina la asistencia con municipios, gobernaciones, organismos estatales y voluntarios.
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“Familias enteras están viviendo en la casa de vecinos y de parientes”, señaló Zárate al describir la situación. La respuesta para los damnificados incluye la entrega de ayuda humanitaria y la habilitación de tinglados y otros espacios temporales.
Localidades afectadas
La asistencia se concentra en los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Misiones y Ñeembucú, donde las inundaciones están relacionadas principalmente con la crecida del río Paraná y el desborde de afluentes. También se reportaron inconvenientes en San Pedro, Canindeyú y Guairá, a raíz de lluvias intensas, tormentas y granizadas.
Zárate indicó que en Curuguaty, departamento de Canindeyú, un barrio quedó bajo agua, mientras que en Villa Florida se mantiene el seguimiento del río Tebicuary ante el riesgo de colapso. En Cerrito, cerca de 50 viviendas quedaron inundadas al tercer día de la alerta por la crecida del agua.
“La crecida podría afectar a pobladores que trabajan en la producción de ladrillos y dificultar el acceso a la materia prima”, dijo.
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Caminos en mal estado
La SEN trabaja con el Ministerio de Defensa Nacional, Salud Pública, la Administración Nacional de Electricidad, Itaipú Binacional, Yacyretá y otras instituciones, además de autoridades locales y voluntarios. La coordinación permite distribuir recursos y preparar espacios para las familias que necesiten.
En el Chaco, la asistencia enfrenta dificultades por el estado de los caminos y el aislamiento de algunas comunidades indígenas. Según Zárate, los equipos utilizan camiones hasta donde las condiciones lo permiten y luego recurren al transporte fluvial o a helicópteros de la Fuerza Aérea Paraguaya para llegar a determinadas poblaciones.
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