23 de octubre de 1931: la tragedia que marcó el gobierno de Guggiari

El historiador Ricardo Scavone Yegros analizó el convulso contexto que derivó en los disparos frente al Palacio de López, el 23 de octubre de 1931, a meses del inicio de la Guerra del Chaco. La tragedia marcó el gobierno de José Patricio Guggiari.

| Por La Tribuna
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Placa en honor a los caidos el 23 de Octubre de 1931 en el Colegio Nacional de la Capital.

El año 1931 es calificado por diversos historiadores como uno de los períodos más convulsos y decisivos del siglo XX paraguayo. Afectado por huelgas laborales, intentos de golpe de Estado y la penetración militar boliviana en el Chaco, el gobierno del presidente José Patricio Guggiari enfrentó una severa crisis política y social que culminó trágicamente el 23 de octubre con la represión a una manifestación estudiantil frente al Palacio de López.

Ese 23 de octubre, una columna de aproximadamente 400 estudiantes, en su mayoría del Colegio Nacional de la Capital, marchó desde la Plaza Uruguaya portando banderas patrias y entonando cánticos exigiendo ser recibidos en audiencia por el jefe de Estado. Sin embargo, al llegar al Palacio de López, se les comunicó que no serían recibidos, lo que provocó el tumulto que acabó con una represión con balas dejando un saldo de 11 estudiantes muertos.

En comunicación con Espresso Informativo de la 650 AM, el historiador Ricardo Scavone Yegros analizó el trasfondo de estos acontecimientos, destacando que el país atravesaba una altísima tensión tras la muerte del expresidente Eligio Ayala en 1930 y el avance de los fortines bolivianos bajo el mandato de Daniel Salamanca.

La escalada de la protesta estudiantil

La indignación ciudadana por los incidentes armados en el Chaco movilizó a los estudiantes a exigir mayor firmeza y celeridad en la defensa del territorio nacional. La protesta, que comenzó de forma pacífica, fue escalando de tono al sumarse sectores de la oposición política y grupos extremistas.

“El 22 de octubre los manifestantes llegaron al Palacio de Gobierno y, al no encontrar al presidente, marcharon a su residencia particular donde se registraron hechos de violencia y apedreamientos. Para el día 23, la movilización avanzó hacia el Palacio rompiendo el cerco policial”, explicó Scavone Yegros.

Ante el inminente atropello a la sede de Gobierno, la guardia militar del recinto reaccionó abriendo fuego contra la multitud, un hecho que se detuvo únicamente cuando el propio presidente Guggiari salió al balcón para ordenar el cese inmediato de los disparos.

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Sin orden presidencial y con armas cargadas

Respecto a las responsabilidades operativas, las investigaciones posteriores descartaron una orden directa del jefe de Estado para reprimir la manifestación.

“Fue un hecho absolutamente circunstancial y del momento ante la ruptura de la línea de contención. La guardia actuó en posición de defensa. El jefe de la guardia sostuvo que realizó disparos disuasorios hacia los muros del Ministerio de Justicia sobre la calle El Paraguayo Independiente, mientras que los tiros hacia la multitud habrían provenido de los refuerzos de la Marina. Fue una decisión del momento ante la posibilidad de invadir el Palacio”, puntualizó el historiador.

Guggiari, calificado por Scavone Yegros como un líder profundamente democrático, se refugió en la Escuela Militar y solicitó someterse a un juicio político para deslindar responsabilidades. Durante el proceso, asumió temporalmente la presidencia el vicepresidente Emiliano González Navero. La Cámara de Diputados, tras tomar declaración a los involucrados, declaró la inocencia del mandatario, quien reasumió el cargo en enero de 1932.

Estrategia defensiva y preparación para la guerra

El análisis histórico contextualiza la cautela del gobierno de Guggiari ante las provocaciones en el Chaco. Desde 1924, el Estado paraguayo ejecutaba un plan secreto de rearmamento y preparación militar tras la destructiva guerra civil de 1922-1923.

La adquisición de las cañoneras, la compra de armamento moderno en Europa, la fundación de fortines y la formación de oficiales de carrera y reserva requerían tiempo. El gobierno buscaba desacelerar el conflicto diplomático para completar el equipamiento de las Fuerzas Armadas antes del estallido inevitable de la Guerra del Chaco en 1932.

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