Las estadísticas del Ministerio Público socializadas recientemente permiten dimensionar los hechos registrados en el país, mientras que el análisis de la psicóloga Cecilia Garcete apunta a la educación, la detección temprana y la respuesta institucional como aspectos centrales para evitar nuevas agresiones.
Entre enero y mediados de octubre de 2026, el Ministerio Público contabilizó 21 víctimas de feminicidio, 20 causas abiertas y 29 casos de tentativa de feminicidio. El departamento Central concentró 12 víctimas, mientras que Concepción y Canindeyú tres víctimas en cada departamento. Asunción, Alto Paraná y Caazapá registraron una víctima cada una.
Las edades de las víctimas oscilan entre 12 y 80 años, y de los presuntos agresores de 18 a 80 años. Del total, 20 víctimas eran paraguayas, una brasileña y dos indígenas.
Quince eran madres y dejaron 39 hijos, de los cuales 27 son menores de edad. Entre los presuntos agresores, 9 fueron parejas, 8 exparejas, un padrastro, un hijo y dos conocidos. En 12 casos se utilizó un arma blanca, en 6 un arma de fuego, una víctima murió por asfixia y dos por traumatismos causados por golpes; 16 presuntos responsables fueron imputados y 5 se suicidaron.
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Machismo arraigado
Durante una entrevista en el programa Espresso Informativo de La Tribu 650 AM, la psicóloga Cecilia Garcete señaló que “la prevención requiere educación desde la infancia”, identificación temprana de conductas violentas y respuestas efectivas ante las denuncias.
La profesional advirtió que el machismo continúa arraigado en la sociedad y que determinadas creencias transmitidas dentro de las familias contribuyen a normalizar la violencia. Planteó fortalecer la prevención para impedir que las agresiones tengan consecuencias irreversibles.
Indicó que tratar a las mujeres “como una cosa” puede alimentar la idea de que los hombres tienen derecho a decidir sobre ellas, incluso después de una ruptura sentimental. Remarcó la importancia de cuestionar las conductas que reproducen relaciones de desigualdad desde la infancia.
Garcete destacó la importancia de reconocer señales como golpes, insultos y humillaciones, que pueden agravarse progresivamente. Señaló que muchas mujeres tienen dificultades para reconocer el peligro y denunciar, y que la denuncia no siempre detiene las agresiones, por lo que es necesario comprender los obstáculos que enfrentan al pedir ayuda.
La psicóloga rechazó culpar a las víctimas y afirmó que “la persona que comete el delito es la responsable”. Advirtió que los procesos judiciales pueden retrasar su protección y señaló que el machismo se reproduce en el hogar mediante tareas desiguales y roles de género.


