El aumento de casos de feminicidios en el país no es un hecho aislado ni pasional, sino el reflejo de una cultura patriarcal arraigada que normaliza el control y la cosificación de las mujeres, según advirtió la psicóloga Lic. Cecilia Garcete durante una entrevista en La Tribu 650 AM.
La especialista señaló que, al considerar a la mujer como un objeto de posesión, el agresor asume que puede disponer de su vida, incluso cuando la relación ya finalizó.
“Para quien terminó la relación, la mujer sigue siendo de su pertenencia. La sociedad patriarcal nos enseña a valorarle demasiado al varón y la mujer se siente subyugada, le cuesta reaccionar o darse cuenta de que está en peligro”, explicó Garcete.
Barreras psicológicas y la “doble fachada” del violento
Según la profesional, romper el ciclo de la violencia en el ámbito privado es bastante complejo debido a mandatos sociales como el mito de que “la ropa sucia se lava en casa” o presiones familiares que piden “aguantar por la familia”. A esto se suma el control digital y la violencia psicológica sutil, que puede ser medida en herramientas como el violentómetro.
Asimismo, la psicóloga desmitificó que el consumo de alcohol o sustancias sea la causa principal de las agresiones:
“El que es violento es violento sin tomar nada. Generalmente el agresor tiene una doble fachada: es el mejor vecino, catequista o presidente de comisión, pero dentro de su casa se transforma en un monstruo porque considera que es su territorio”, enfatizó.
Leé también: Violencia de género: piden crear redes de cuidado ante la impunidad
Deficiencias en el marco legal y revictimización
En cuanto a la respuesta institucional, Garcete calificó como insuficiente la Ley 1600 de Violencia Doméstica, vigente hace 26 años, explicando que sus 10 artículos dan facultades acotadas a los juzgados de paz que no logran proteger a las denunciantes.
La profesional además criticó la carga que el sistema judicial impone sobre las afectadas: “La víctima tiene que demostrar judicialmente que fue víctima, y en ese proceso garantista pasa demasiado tiempo en el que pueden ocurrir desgracias”.
Para la experta, la solución de fondo requiere una reeducación integral en valores y relaciones sanas desde la infancia, dirigida tanto a hombres como a mujeres.

