El fenómeno de la violencia machista y el consecuente “efecto dominó” o de imitación de casos de feminicidio responden a una dinámica estructural donde el agresor utiliza la violencia extrema para reafirmar su dominio y control sobre la mujer, según analiza la sociología de género.
Al respecto, la socióloga Violeta Franco refirió que el aumento o la repetición de estos crímenes surge como una reacción de disciplinamiento social ante el incremento de denuncias, la búsqueda de independencia y la autonomía por parte de las mujeres.
“Vivimos en una sociedad que reconoce la supremacía del varón. El varón necesita demostrar ese poder ante la independencia y denuncias de las mujeres. Al hacerse públicos los casos, las mujeres van tomando valor para denunciar, y la reacción es mayor violencia para ´disciplinarlas´”, explicó Franco.
Los tres ejes para frenar el “efecto dominó”
Para contrarrestar esta problemática y cortar el círculo de impunidad que alimenta la repetición de los ataques, desde la disciplina sociológica se proponen intervenciones urgentes basadas en tres pilares fundamentales:
-Tratamiento mediático: Cambios radicales en la cobertura de prensa para evitar la revictimización o la justificación del agresor.
-Educación en igualdad: Desmantelar el denominado “mandato de masculinidad” desde la infancia y las aulas.
-Respuestas estatales: Acciones e intervenciones de protección inmediatas, eficaces y visibles por parte del Estado.
Redes comunitarias de contención
Ante las fallas o demoras que puedan registrarse en los sistemas de protección a víctimas, la especialista instó a la ciudadanía a crear redes de apoyo en el entorno cercano.
“Si el sistema de protección no funciona, armemos redes de cuidado y contención en los barrios, en la familia y entre amigas. Y a los varones: tomen conciencia de que las mujeres no somos objetos ni pertenencias, somos personas con autonomía y derechos”, concluyó la profesional.

