Este 15 de octubre se conmemora el Día Internacional del Bastón Blanco, una fecha que busca visibilizar este elemento como símbolo de autonomía y movilidad de las personas con discapacidad visual. En Paraguay, su uso está contemplado por la Ley N.º 7.093/2023, que establece distintos tipos según la condición visual.
El bastón blanco ayuda a las personas con ceguera a detectar obstáculos, desniveles y cambios en el entorno. El blanco con franjas rojas identifica a quienes tienen sordoceguera, mientras que el verde corresponde a personas con baja visión.
Desde el Centro de Apoyo a la Inclusión Educativa Santa Lucía explican que aprender a utilizarlo también fortalece la confianza y la participación social. “Las personas con discapacidad se mueven con más seguridad porque el bastón es su guía y su anticipador”, señalaron al describir los cambios que puede generar el entrenamiento en orientación y movilidad.
Todos debemos conocer sus características
La herramienta también comunica información a quienes comparten el espacio público, y es obligación de todos conocer sus usos y características. Por eso, es importante no bloquear el camino, no mover obstáculos del recorrido de las personas ni tocar o agarrar el bastón. Si alguien necesita ayuda, lo adecuado es preguntar antes de intervenir y respetar la respuesta de la persona.
“Si acepta el acompañamiento, le puede ofrecer el brazo para que lo tome y caminar un paso por delante. También conviene dar indicaciones concretas y advertir con tiempo sobre pozos, escalones, ramas bajas u otros obstáculos”, nos recomendaron desde Santa Lucía.
Conocer el significado de los bastones y actuar con respeto contribuye a una ciudad más accesible. Recuerde que la autonomía no depende solo de la herramienta ni de la capacitación, también requiere espacios transitables y una ciudadanía que respete las necesidades de cada persona.
La ciudad sigue poniendo barreras infranqueables
Lastimosamente, desplazarse por Asunción sigue siendo una carrera de obstáculos para las personas ciegas o con baja visión. Desde Santa Lucía aprovechan la fecha para recordar que el entorno urbano no fue diseñado con criterios de accesibilidad universal.
Entre las barreras que más les impiden transitar libremente por la ciudad nos mencionaron veredas deterioradas o inexistentes, obstáculos aéreos y a nivel del suelo, cruces difíciles y falta de señalización adecuada. “Pozos, zanjas abiertas, postes en medio del paso y la escasez de semáforos sonoros limitan los recorridos seguros”, expresó el profesor Óscar Centurión, integrante del plantel docente.
El transporte público suma otra barrera. Según nos explicaron, se reportan casos de conductores que no detienen la marcha al ver a una persona con bastón blanco y tampoco los quieren alzar sin cobrarles el pasaje, pese a las disposiciones sobre gratuidad del pasaje.
Aun cuando ellos se esfuercen en su entrenamiento de orientación y movilidad, esto no es suficiente si persiste una ciudad sin infraestructura para incluirlos realmente.
“Por eso, la autonomía no depende únicamente del bastón, también requiere de elementos como referencias sonoras y táctiles, y respeto ciudadano”, manifestó el docente entrevistado.
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