Pese a los padecimientos que enfrenta, Mariano Roque Alonso resiste y sigue creciendo en su actividad comercial e industrial. Ese movimiento de la gente trabajadora, sin embargo, no se traduce en una infraestructura urbana de calidad, señalan los vecinos a La Tribuna. Entre las principales deudas mencionan el deterioro de las calles, la falta de un sistema cloacal, problemas de limpieza y la inseguridad nocturna.
Los vecinos, que pidieron mantener su identidad en reserva, sostienen que el recapado de las calles ya no puede esperar. Relatan que los baches provocan daños diarios en sus vehículos y gastos frecuentes de reparación. También lamentan que el mal estado de las vías dificulte el ingreso de colectivos y hasta de plataformas de viajes a algunos barrios. A esto se suma el reclamo por un sistema cloacal que, según señalaron, lleva dos años de retraso.
Se necesitan alternativas para el tránsito pesado
El arquitecto urbanista Diego Sotomayor coincidió en que la ciudad arrastra un déficit de infraestructura básica. Explicó a La Tribuna que el tránsito de camiones hacia los puertos privados utiliza calles residenciales para conectar con la PY 03, acelerando el deterioro. Ante esto se deben buscar caminos alternativos para el tránsito pesado. También señaló la falta de alcantarillado sanitario y desagüe pluvial, que genera aguas servidas, raudales e inundaciones.
Autogestión de vecinos para reparar “cuadra por cuadra”
Ante estas necesidades, los vecinos recurren a la autogestión. Cuentan que solicitan remanentes de cemento a las cementeras y reparan las calles por su cuenta. “Nosotros mismos hacemos la albañilería y vamos cementando cuadra por cuadra, de a poco, para hacer nuestros caminos transitables”, comentaron.
Así como ellos siguen siendo una población pujante y trabajadora que no se deja vencer por las adversidades, los vecinos piden al siguiente intendente que asuma la capacidad de gestión para resolver la infraestructura básica de la ciudad. Solo así tanto esfuerzo de los ciudadanos que pagan sus impuestos tendrá un resultado visible en Mariano Roque Alonso.
El crecimiento urbano pide nuevas reglas
Más allá de los problemas, el desafío urbano de Mariano Roque Alonso pasa por decidir cómo crecer. El arquitecto urbanista Diego Sotomayor propone que el próximo intendente incorpore una planificación que priorice al peatón, los espacios públicos y la conexión entre barrios.
Una de sus propuestas es establecer una red de ciclovías conectada con zonas residenciales, polos de empleo, universidades y paradas de transporte. También plantea veredas continuas, amplias y accesibles, junto con cruces seguros en zonas de mayor circulación.
El frente fluvial, dice Sotomayor, debe ser visto como otra oportunidad. Propone consolidar el eje del Mirador Remanso y extender senderos peatonales y parques lineales sobre la ribera del río Paraguay. La idea es sumar espacios públicos y áreas que funcionen como protección natural frente a inundaciones.
El crecimiento inmobiliario también debe seguir ciertas reglas. El urbanista plantea que los desarrolladores estén obligados a ceder terrenos de calidad para espacios de dominio público. A esto se suma un plan de arbolado con especies nativas para reducir el impacto del calor. “En Mariano Roque Alonso la gente sufre porque las paradas de buses no tienen buenos refugios y deben esperar el transporte público bajo el intenso sol. Es necesaria la sombra en esta ciudad”, expresó.
La agenda del próximo intendente deberá incluir además la mejora de plazas mediante acuerdos con empresas y comisiones vecinales. “El objetivo es que el desarrollo futuro no repita el desfase entre crecimiento urbano e infraestructura que hoy caracteriza a la ciudad”, finalizó Sotomayor.

