Hay platos que cuentan una historia sin demasiadas palabras, y basta con probarlos para reconocer una casa, una infancia y una costumbre compartida. El vori vori pertenece a esa categoría y suma un capítulo importante a la historia gastronómica del país.
La decisión adoptada por el Congreso fija el 14 de abril como fecha conmemorativa. La propuesta había nacido en la Cámara de Diputados por iniciativa del legislador Luis Federico Franco (PLRA), quien planteó originalmente el 22 de agosto, pero al pasar por el Senado, recibió modificaciones y regresó con la nueva fecha, finalmente aceptada.
El diputado Héctor Figueredo (ANR), presidente de la Comisión de Industria, Comercio, Turismo y Cooperativismo de la Cámara, defendió el dictamen favorable y explicó que permitirá recordar “la consagración internacional del vori vori como uno de los platos mejor valorados a nivel mundial, además de destacar su condición de patrimonio gastronómico nacional”. Ahora se espera la promulgación del Poder Ejecutivo.
Una receta que habla de Paraguay
El vori es un caldo tradicional, espeso y reconfortante, preparado con porciones de res, pollo o gallina casera, además de pequeñas bolitas hechas con harina de maíz y queso. La sencillez de sus ingredientes contrasta con la fuerza de su identidad y su vínculo con la cocina familiar.
En el 2017, la Secretaría Nacional de Cultura lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial del Paraguay. A esa distinción se sumó la valoración internacional de TasteAtlas, que lo ubicó entre los mejores platos del mundo. La norma también contempla acciones de promoción, difusión y valorización mediante instituciones culturales, turísticas y educativas.
Un sabor que viaja con los paraguayos
Muchos paraguayos que viven en el extranjero continúan preparando la receta en sus hogares. La facilidad actual para encontrar harina de maíz, queso y otros ingredientes permite reproducir la preparación en distintos países y mantener vivo el vínculo con Paraguay.
Así, una olla de vorí vorí puede convertirse en una pequeña embajada de la cocina nacional, en cualquier punto del mundo que con su aroma puede despertar recuerdos de la casa, la familia y las comidas compartidas, mientras nuevos comensales descubren uno de los platos más emblemáticos y deliciosos de América del Sur.


