SANTA RITA. Una familia conformada por un matrimonio y tres niños de 5, 8 y 10 años se convirtió en víctima colateral del violento atraco perpetrado por un grupo de aproximadamente 20 sujetos contra tres entidades bancarias en Santa Rita. La vivienda afectada, ubicada exactamente al lado de la sucursal del Banco Familiar, sufrió severos daños estructurales luego de que los delincuentes utilizaran potentes explosivos para acceder a la bóveda, pero sus ocupantes lograron salvarse de milagro.
Julio Notario, padre de la familia, relató que se encontraba despierto cuando inició el ataque, alrededor de las 01:40 de la madrugada. “Yo estaba trabajando en la habitación de mi hijo, en la computadora, escuché gritos y tiroteos y enseguida me di cuenta que era un asalto al banco”, explicó el hombre, quien brindó su testimonio visiblemente conmocionado.
Según detalló, lo primero que hicieron los asaltantes fue cortar el suministro eléctrico. En medio de la oscuridad total, Notario buscó a su esposa y a sus hijos, y se desplazaron arrastrándose hacia el fondo de la propiedad. Inicialmente, se resguardaron tras una pared que dividía la sala del taller de costura de su mujer, hasta que ella advirtió la extrema cercanía de los criminales en el recinto contiguo.
“En ese momento me di cuenta que ese lugar no era seguro, entonces entramos en el baño. A los dos minutos de que entramos vino la primera explosión que derribó la pared y parte del techo del sitio donde estábamos segundos atrás. Imagínate si siguiéramos donde nos estábamos resguardando. No sé qué iba a pasar”, apuntó.
La onda expansiva llenó el ambiente de polvo y humo, imposibilitando la respiración. Al salir del sanitario, observaron las linternas de los asaltantes. “Le gritamos: somos civiles, vivimos acá, por favor no nos hagan nada. Pero los delincuentes no nos respondieron nada”, manifestó Notario.
Inmediatamente, el grupo familiar logró escapar a través de la ventana de la cocina hacia un pasillo exterior. Apenas segundos después de la evacuación, una segunda explosión terminó por destruir otras áreas de la casa. “Yo le dije a mis hijos que respiraran lo menos posible, de seguir ahí un minuto más, seguro nos íbamos a asfixiar. Nunca pensé que alguna vez esto iba a pasar”, agregó.
Pese a la magnitud del ataque y la pérdida de sus pertenencias, no se registraron heridos en la vivienda. “Es un milagro de Dios que mis hijos no sufrieran ningún rasguño. Lo material se recupera, pero nos quedamos con la ropa que tenemos puesta”, sostuvo el afectado.
Aclaró que la casa que habitan es alquilada. Notario, oriundo de la ciudad de Hernandarias, reside en Santa Rita desde hace ocho años, donde se desempeña como trabajador de una empresa local.








