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Docente cuestiona crisis de valores y abandono familiar en el estudio

Con 32 años de trayectoria la Licenciada Myrian Oliveira, analizó los desafíos del sistema educativo y la creciente brecha entre padres y educadores.

| Por David Martinez
Grupo de la profesora Myrian Oliveira.

La Licenciada Myrian Oliveira, destacada docente de lengua y literatura guaraní y directora del Ballet Maynumbú, compartió una profunda reflexión sobre la evolución del sistema educativo en sus 32 años de carrera profesional.

Durante una entrevista central en el programa Más temprano que tarde de La Tribu 650 AM, la educadora señaló que, si bien la docencia es una labor apasionante, los últimos años han sido especialmente difíciles debido a la pérdida de flexibilidad y el cambio de paradigma en la relación entre docentes, alumnos y padres de familia.

Oliveira enfatizó que el entorno actual requiere “agarrar con pinza cada situación” debido a la sensibilidad extrema que impera en las instituciones.

A pesar de contar con una matrícula que supera los 1.500 alumnos repartidos en diversos niveles de la educación escolar básica y media, la profesional lamentó que muchos padres hayan delegado la crianza total a la escuela.

Según su perspectiva, la denominada “generación de cristal” no es exclusiva de los jóvenes, sino que se manifiesta en padres que no aceptan llamados de atención ni acompañan el proceso pedagógico de sus hijos.

Esta desconexión familiar obliga a los docentes a asumir roles de psicólogos y orientadores, funciones para las que no siempre se cuenta con el respaldo de la comunidad educativa.

Desafíos del nivel medio y la orientación vocacional

Una de las etapas más críticas identificadas por la docente es la transición entre el noveno grado y el nivel medio, así como el egreso escolar.

Oliveira destacó la importancia de la materia de orientación, donde se prepara a los estudiantes para enfrentar la realidad laboral y universitaria.

En ciudades como Limpio, la realidad socioeconómica marca una brecha importante; de un aula de 52 alumnos, apenas una decena tiene perspectivas de acceder a la universidad, mientras que el resto debe lanzarse al mercado laboral sin una base sólida de formación técnica o emocional.

La profesional advirtió sobre la frustración juvenil y el miedo al fracaso que hoy paraliza a muchos adolescentes paraguayos. “La vocación del docente es grande, es como la de una madre”, afirmó al describir cómo los educadores intentan mitigar el golpe de la realidad social mediante el autoconocimiento y la preparación de currículums.

Sin embargo, recalcó que este esfuerzo se ve limitado cuando no existe una lectura comprensiva previa, una de las mayores deficiencias detectadas en la actualidad debido al consumo excesivo y no regulado de tecnología.

Impacto de la tecnología y el rechazo a la lectura

La Licenciada Oliveira fue tajante al señalar que los estudiantes actuales han perdido el hábito de la lectura, lo que se traduce en un fracaso masivo en los cursillos de ingreso universitarios.

Para combatir este desinterés, la docente ha implementado estrategias innovadoras como la lectura auditiva y el uso de aplicaciones de libros en el celular dentro del aula.

Hay que ir por donde les gusta a los alumnos”, explicó, aunque criticó que los padres muchas veces prefieren pagar profesores particulares que fomentan el aprendizaje memorístico en lugar de la comprensión profunda.

Otro vicio identificado en el sistema es la realización de trabajos prácticos por parte de los padres de familia o servicios externos.

La docente relató experiencias donde los alumnos presentan carpetas estéticamente perfectas, pero desconocen totalmente el contenido del material, lo que anula cualquier proceso de aprendizaje real. Ante esta situación, Oliveira exige que las investigaciones se realicen íntegramente en clase, priorizando la síntesis y la explicación oral sobre la presentación visual, buscando así recuperar la integridad académica en el proceso evaluativo.

Danza y cultura como refugio emocional

Más allá de las aulas, su labor como directora del Ballet Maynumbú desde hace 32 años representa su “oxígeno” y su principal herramienta de transformación social en la comunidad de Limpio.

La escuela de danza, que nació tras su mudanza desde Pedro Juan Caballero, ha servido para inculcar valores de responsabilidad, disciplina y autonomía en niños desde los dos años de edad. Oliveira destacó que las actividades artísticas y deportivas son la solución real para alejar a los jóvenes de la adicción tecnológica y los pensamientos negativos, dándoles un sentido de pertenencia y oficio.

En su academia, la docente aplica un sistema de enseñanza que trasciende el baile, enseñando a sus alumnas desde costura hasta la gestión de sus propios vestuarios.

El ballet, que ofrece formación gratuita en muchos casos y cuenta con un importante stock de vestuario propio para evitar gastos excesivos a los padres, se ha convertido en un semillero de profesionales con un pensamiento crítico diferenciado.

Finalmente, a pesar de haber superado batallas personales de salud como el cáncer, Myrian Oliveira reafirmó su compromiso con la misión educativa, sintiendo el mayor orgullo cuando ve a sus antiguos alumnos realizados como profesionales íntegros.

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