El manga gana terreno y despierta vocaciones entre jóvenes que apuestan por crear historias

La visita a nuestro país del editor japonés Akira Kimura puso en foco el valor del manga y el anime como formas de expresión y conexión. Su paso por Paraguay para una charla con estudiantes reflejó el creciente interés local por estas narrativas visuales.

| Por La Tribuna
- Pese a la barrera del idioma y el trabajo de la traductora, el conferencista logró captar la atención de los estudiantes universitarios aficionados del manga.

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La reciente visita al país del editor japonés Akira Kimura marcó un acercamiento directo entre la industria del manga y el público paraguayo. El director de la editorial Ichijinsha, perteneciente al grupo Kodansha, ofreció una conferencia en una universidad privada de Asunción, donde compartió su experiencia y reflexiones sobre estas formas narrativas que hoy tienen alcance global.

Su llegada se dio en el marco de los 90 años de la inmigración japonesa al Paraguay, un contexto que refuerza los lazos culturales entre ambos países y que dio lugar a un intercambio más profundo sobre el valor del manga y el anime como expresiones contemporáneas.

Cada formato tiene su forma de comunicarse con el público

Durante su exposición, Kimura explicó las diferencias entre novela, manga y anime, destacando cómo cada formato construye una relación distinta con el público. Mientras la novela depende exclusivamente de la imaginación del lector, el manga combina texto e ilustración para facilitar la comprensión de la historia. En tanto, el anime suma movimiento, sonido y música, logrando una experiencia más completa y accesible.

En ese recorrido, señaló que muchos consumidores llegan primero al anime, luego al manga y, finalmente, a la obra escrita original. Esta circulación entre plataformas permite que las historias se expandan y alcancen nuevas audiencias en distintos formatos.

Perseverancia y creatividad son cualidades de los autores

El proceso creativo del manga también ocupó un lugar central en su charla. Kimura describió al mangaka (autor de manga) como un autor integral, que escribe y dibuja sus propias obras impulsado por una necesidad constante de expresión. La creatividad, la perseverancia y la capacidad de reinventarse ante las dificultades son, según explicó, cualidades fundamentales para sostenerse en esta industria.

Además, hizo referencia al trabajo conjunto entre autores y editores, así como a las complejidades que surgen al adaptar una obra al anime. En estos casos, intervienen múltiples actores y decisiones que pueden generar tensiones entre el creador del manga y los productores de anime, especialmente cuando se busca mantener la fidelidad a la obra original sin afectar los tiempos de producción.

Un espacio de desconexión y refugio

Más allá de los aspectos técnicos, el editor japonés subrayó el vínculo emocional que generan estas historias. Para muchos, el manga y el anime funcionan como un espacio de refugio, en el cual es posible desconectarse de la realidad cotidiana y sumergirse en mundos cargados de fantasía, emoción y significado.

Esa conexión también se refleja en Paraguay. Claudia Ávila, licenciada en artes visuales y dibujante de manga, asegura que el interés por este tipo de contenidos no deja de crecer en Paraguay. “Lo que más me atrapa es la trama y cómo evolucionan los personajes, cómo resuelven sus conflictos”, comenta.

Según explica, el acceso a internet ha sido clave para la expansión del manga y el anime en el país, facilitando que las obras lleguen a las comunidades. Además, destaca que cada vez más jóvenes se inclinan por aprender este estilo de dibujo, lo que evidencia su impacto no solo como consumo cultural, sino también como camino creativo.

La visita de Kimura no solo permitió conocer de cerca el funcionamiento de una industria consolidada en el mundo, sino también poner en perspectiva el lugar que estas expresiones ocupan en Paraguay, donde ya ganan espacio entre nuevas generaciones.

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