Un niño de cinco años con altas capacidades intelectuales, residente en el distrito de Tacuatí, departamento de San Pedro, expone las dificultades que enfrentan algunas familias para encontrar respuestas dentro del sistema educativo ante casos de superdotación.
Se trata de César Josué, que actualmente está en el nivel preescolar y que según el diagnóstico realizado por una psicopedagoga, el niño presenta un desarrollo académico avanzado para su edad, al punto de que podría trabajar contenidos correspondientes a grados superiores.
Su madre, Claudia Silva, relató para la Tribu 650 AM que las primeras señales se manifestaron desde muy temprano en el desarrollo del niño. Según explicó, el pequeño comenzó a mostrar habilidades inusuales desde que empezó a hablar. “Al año y pocos meses ya reconocía vocales y poco después comenzó a leer sílabas”, comentó.
Durante su paso por el jardín de infantes, el niño empezó a evidenciar señales de aburrimiento en clase. De acuerdo con el relato de la familia, las actividades habituales del aula no representaban un desafío suficiente para él. “Prefería leer libros o hacer ejercicios de matemáticas como sumar o restar”, explicó la madre.
Esta situación se agravó en el presente año lectivo, el niño incluso manifestó resistencia a asistir a la escuela debido a la falta de estímulos acordes con sus capacidades.
Ante este escenario, la familia buscó orientación profesional y acudió a una evaluación psicopedagógica. El informe confirmó que el niño presenta altas capacidades intelectuales y recomendó una adecuación curricular.
Sin embargo, en la institución educativa se señaló que, debido a su edad, no es posible adelantarlo de grado. De acuerdo con la normativa vigente del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), el salto de grado se permite únicamente a partir del cuarto grado.

Enriquecimiento curricular como alternativa
La directora general de Educación Inclusiva del MEC, Digna Gauto, explicó en “El programa ese” en La Tribu 650 AM, que este tipo de casos no es aislado dentro del sistema educativo y que existen lineamientos específicos para su atención.
Según indicó, la política del ministerio no prioriza necesariamente el adelanto de grado como primera medida. “La principal preocupación es cuidar el desarrollo emocional del estudiante”, explicó. Señaló que muchas veces las altas capacidades se concentran en áreas específicas, como matemáticas o lenguaje.
Por esa razón, el MEC recomienda inicialmente la estrategia conocida como enriquecimiento curricular. Este enfoque consiste en mantener al estudiante dentro de su grupo de edad, pero ofrecerle contenidos pedagógicos de mayor complejidad o actividades adaptadas a su nivel de aprendizaje.
“El estudiante permanece con sus compañeros, pero se eleva el nivel de las propuestas pedagógicas según su capacidad”, explicó la funcionaria. El objetivo es evitar situaciones de estrés o aislamiento social que podrían surgir si el niño se integra a un grupo con estudiantes significativamente mayores.
La institución educativa realiza primero un proceso de observación y evaluación diagnóstica al inicio del año lectivo. Este procedimiento permite identificar el nivel académico y la madurez emocional del estudiante antes de definir estrategias pedagógicas específicas.
Señaló además, que el caso está siendo monitoreado por técnicos del área de educación inclusiva. Según explicó Gauto, la institución mantiene contacto con la escuela y con la familia para evaluar el proceso y determinar las medidas pedagógicas más adecuadas.
Mientras tanto, la madre del niño indicó que también recurrió a un centro privado especializado en altas capacidades para recibir orientación y acompañamiento pedagógico.
La familia espera que el sistema educativo pueda implementar una adaptación curricular que permita al niño continuar aprendiendo sin perder la motivación por asistir a la escuela.
Acompañamiento terapéutico
El abordaje de las altas capacidades intelectuales no debe centrarse únicamente en lo académico. La licenciada en Ciencias de la Educación, Ada Domínguez explicó que estos niños suelen presentar dificultades en la socialización y el relacionamiento interpersonal, lo que hace indispensable un acompañamiento familiar y terapéutico integral. Ante la detección de un posible caso, el primer paso debe ser la derivación al área de psicología, donde mediante baterías (tests específicos) se confirma si se trata efectivamente de altas capacidades o solo de habilidades destacadas para la edad. Recién entonces, con el diagnóstico en mano, se procede a realizar los ajustes curriculares según las necesidades pedagógicas del estudiante.



