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Escándalo de vigilancia masiva obliga a Microsoft a frenar servicios en Israel

Una investigación periodística reveló que la Unidad 8200 utilizó la plataforma para interceptar hasta “un millón de llamadas por hora” de civiles palestinos y almacenar 8.000 terabytes de datos.

| Por La Tribuna-
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Bill Gates defiende "la verdad sobre las vacunas": Gracias a ellas mueren menos niñosAME1640. NUEVA YORK (ESTADOS UNIDOS), 22/09/2025.- El magnate estadounidense Bill Gates, cofundador de Microsoft, habla durante una entrevista con EFE este lunes, en Nueva York (EE.UU.). Gates defendió "la verdad sobre las vacunas", para hacer frente a un creciente ruido, y recordó que, gracias a ellas, las muertes infantiles se han reducido a la mitad en 25 años. EFE/Ángel Colmenares

De acuerdo con los reportes, la Unidad 8200 había diseñado un sistema de monitoreo indiscriminado capaz de recopilar, reproducir y analizar el contenido de las llamadas telefónicas de civiles palestinos. Uno de los lemas internos del proyecto era “Un millón de llamadas por hora”. En la práctica, esta estructura de vigilancia llegó a albergar unos 8.000 terabytes de información, almacenados en un centro de datos de Microsoft ubicado en los Países Bajos.

Tras la publicación de los hallazgos, la tecnológica estadounidense ordenó una revisión externa urgente de su relación con el Ministerio de Defensa israelí. Los resultados iniciales confirmaron aspectos de la denuncia periodística y llevaron a la empresa a desactivar el acceso a parte de sus servicios de almacenamiento e IA para Israel.

Brad Smith, presidente de Microsoft, explicó en un comunicado que la compañía se reserva el derecho de decidir qué productos ofrece y a quién: “Microsoft no proporciona tecnología para facilitar la vigilancia masiva de civiles. Nuestra investigación continúa, pero ya hemos encontrado pruebas que respaldan algunos puntos de las denuncias”.

La firma también informó de la decisión a los funcionarios israelíes, confirmando que se trató de una violación a los términos de servicio. Aunque la medida limita los usos de la nube de Azure, Smith aclaró que no afecta el trabajo que Microsoft realiza en materia de ciberseguridad con Israel y otros países de Oriente Medio.

Una operación de inteligencia masiva

Según la investigación de los tres medios, la infraestructura de Azure permitió a Israel construir un sistema de espionaje de escala inédita sobre la población palestina. Se trataba de un repositorio de datos que incluía millones de llamadas telefónicas y otros registros digitales, con capacidad de procesamiento casi ilimitada gracias a la nube.

Tras el escándalo, fuentes citadas por The Guardian señalaron que la Unidad 8200 retiró la información almacenada en Países Bajos y buscó transferirla a la nube de Amazon Web Services (AWS), otra de las grandes proveedoras globales.

Repercusiones internas en Microsoft

La relación entre la compañía y el Estado israelí ya había generado tensiones dentro de Microsoft. En los últimos meses, varios empleados fueron despedidos tras organizar protestas en la sede central de Redmond, Washington, exigiendo que la empresa cortara lazos con el ejército israelí.

En abril, trabajadoras interrumpieron el evento por el 50º aniversario de Microsoft para reclamar contra el acuerdo con las Fuerzas de Defensa de Israel. En agosto, un grupo de empleados llegó a irrumpir en la oficina de Brad Smith con la misma consigna.

Vigilancia y derechos humanos

El caso expone nuevamente el debate sobre el rol de las grandes tecnológicas en contextos de conflicto. Para las organizaciones de derechos humanos, el uso de plataformas privadas para operaciones de espionaje masivo compromete principios básicos de privacidad y seguridad civil.

Los hallazgos de The Guardian, +972 Magazine y Local Call muestran cómo una tecnología pensada para optimizar procesos empresariales o científicos puede ser redirigida hacia la vigilancia de poblaciones enteras. Con un volumen de “un millón de llamadas por hora” procesadas y 8.000 terabytes almacenados, se trató de uno de los programas de interceptación más amplios conocidos en la región.

Microsoft, por su parte, busca distanciarse del escándalo. “Como cualquier empresa, podemos decidir qué servicios ofrecemos a nuestros clientes. No avalamos el uso de nuestra tecnología en programas que vulneren los derechos de civiles”, reiteró Brad Smith.

La investigación externa sigue en curso, y se espera que defina si habrá más limitaciones o incluso un corte definitivo de los servicios a Israel. Entretanto, el caso abre un nuevo frente en la discusión global sobre la responsabilidad de las corporaciones tecnológicas en situaciones de guerra y ocupación. EFE/LaTribuna

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