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Argentina y Paraguay un frente común al Cártel de los Soles

El Cártel de los Soles, señalado por Estados Unidos como una organización terrorista, se ha convertido en uno de los temas más sensibles de la agenda…

| Por La Tribuna
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El Cártel de los Soles, señalado por Estados Unidos como una organización terrorista, se ha convertido en uno de los temas más sensibles de la agenda regional. Se trata de un entramado criminal con raíces en las Fuerzas Armadas de Venezuela, acusado de narcotráfico, contrabando de oro y combustible, y lavado de activos. Su nombre hace referencia a los “soles” que distinguen a los generales venezolanos, muchos de los cuales han sido vinculados a esta red desde los años noventa.

La presión internacional se intensificó en julio de 2025, cuando Washington incluyó formalmente al Cártel en su lista de organizaciones terroristas y desplegó operaciones militares en el Caribe para controlar rutas de narcotráfico.

Esta decisión encendió un efecto dominó en América Latina. Paraguay dio el paso el 21 de agosto, Argentina lo hizo el 26, y antes se había sumado Ecuador. Con ello, se consolidó un bloque de países alineados con la estrategia estadounidense de frenar a lo que se percibe como un narco–Estado enquistado en Venezuela.

Un mismo diagnóstico, distintas realidades

En Paraguay, la declaración respondió a su histórica lucha contra el crimen organizado y al impacto directo de las redes de narcotráfico en la Triple Frontera. En Argentina, aunque no comparte frontera con Venezuela, la decisión marca un cambio estratégico: el reconocimiento de que el crimen transnacional no conoce límites geográficos y que el país funciona como nodo financiero y logístico para actividades ilícitas.

Ambos países, aunque con realidades distintas, llegan al mismo punto: reconocer al Cártel de los Soles como una amenaza que excede las fronteras venezolanas y que puede desestabilizar el entorno democrático y económico del continente.

Efectos en el entorno regional

La convergencia de Argentina y Paraguay en esta postura genera varios impactos:

Fortalecimiento de alianzas multilaterales: se consolida un frente regional que incluye a EE.UU. y Ecuador, reforzando la cooperación en inteligencia y seguridad.

Mayor visibilidad sobre las rutas ilícitas: la presión no solo apunta a Venezuela, sino también a los circuitos de tránsito en Sudamérica, donde Paraguay y Argentina son piezas claves.

Presión política y diplomática: las decisiones generan un nuevo aislamiento del régimen de Maduro, al tiempo que ponen a prueba la diplomacia regional con países que aún mantienen vínculos con Caracas.

Riesgos internos: al asumir esta posición, Argentina y Paraguay se exponen a tensiones con sectores afines al chavismo y a posibles represalias en escenarios comerciales o políticos.

El reconocimiento del Cártel de los Soles como organización terrorista por parte de Argentina y Paraguay no es solo un gesto diplomático. Es una señal de que ambos países entienden que el crimen organizado, cuando se fusiona con estructuras estatales, amenaza la estabilidad de todo el continente. Hoy, más allá de sus diferencias y contextos internos, Paraguay y Argentina se encuentran en la misma vereda, asumiendo un rol activo en la defensa de la democracia, la seguridad y la cooperación regional.

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