Asamblea de la SIP, en Bogotá: La IA conecta millones de archivos, pero verificarlos exige rigor

El ganador del Premio Pulitzer y fundador de Source Base.ai, Ron Suskind, explicó durante uno de los talleres organizados por la SIP, en Bogotá, cómo aplicar inteligencia artificial al periodismo de investigación, rastrear documentos y verificar fuentes sin delegar el criterio profesional.

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Segundo dia de la asamblea general de la Sip en Bogota-Colombia el 23 de Octubre del 2026. F. Nahuel Ayala

Bogotá. El ganador del Premio Pulitzer y fundador de Source Base.ai, Ron Suskind, presentó ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en Bogotá, una herramienta de inteligencia artificial para investigar grandes archivos documentales.

En diálogo con María Lorente, de AFP, explicó cómo puede ayudar a encontrar información que llevaría meses de búsqueda y por qué la comprobación sigue a cargo del periodista.

Los grandes modelos de lenguaje pueden producir respuestas convincentes que contengan información inventada. Para reducir ese riesgo, el sistema que presentó trabaja con conjuntos de documentos y referencias que permiten revisar el origen de cada afirmación.

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Según Suskind, cada oración generada incluye enlaces al material del que procede. El periodista puede consultar el pasaje específico que respalda una respuesta, sin tener que buscarlo dentro de un expediente completo. Ese acceso facilita la revisión, aunque no convierte el resultado automático en una prueba definitiva.

Caso de los archivos Epstein

Durante la conferencia recurrió al caso de los archivos sobre Jeffrey Epstein. Afirmó que la plataforma reunió unos 3,5 millones de páginas y permitió a reporteros encontrar relaciones difíciles de detectar mediante una lectura convencional. Entre quienes utilizaron la herramienta mencionó a Julie Brown, periodista del Miami Herald. Según explicó, consultar ese volumen de documentos mediante preguntas permite seguir conexiones que podrían pasar inadvertidas.

Suskind comparó esa experiencia con una investigación propia basada en 19.000 documentos internos recibidos del exsecretario del Tesoro estadounidense Paul O’Neill. Los archivos eran imágenes y convertirlos en una base consultable exigió un trabajo prolongado. Encontrar un documento sobre campos petroleros de Irak le llevó seis meses, relató. Consideró que, con las herramientas actuales, habría podido hacer preguntas directas sobre ese material y reducir el tiempo de búsqueda.

Las consultas pueden ir más allá de localizar un nombre. El expositor describió búsquedas sobre discusiones entre Epstein y Ghislaine Maxwell para reconstruir sus intercambios y relacionarlos con otros registros. Los resultados ofrecen pistas que deben comprobarse en los correos y documentos originales antes de establecer qué ocurrió.

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Incorporar mecanismos de verificación

Suskind dijo que su equipo también trabaja con información sobre unos seis millones de contratos anuales del Gobierno estadounidense, además de aportes electorales y modificaciones regulatorias. El cruce de esos registros puede señalar coincidencias que merezcan una investigación. Que una donación y una decisión oficial sean cercanas en el tiempo, sin embargo, no basta para sostener una acusación. Esa relación requiere comprobaciones adicionales.

Al abordar la generación aumentada por recuperación, conocida como RAG, insistió en incorporar mecanismos de verificación. Aclaró que el sistema no puede tener la última palabra sobre la validez de una fuente. Incluso un documento identificado puede contener información incompleta o estar presentado fuera de contexto. Corresponde al periodista advertir esas limitaciones y contrastar su contenido con otras versiones.

El desarrollo de la herramienta tiene un antecedente familiar. Suskind contó que su hijo autista construía lenguaje y comprensión a partir de películas de Disney. Observar cómo utilizaba esos materiales lo llevó a explorar sistemas apoyados en fuentes concretas. Luego reconoció una relación con su trabajo como reportero, en el que reúne documentos y testimonios para entender los hechos.

Vinculó el uso de estas herramientas con la independencia de los medios y su capacidad de exigir explicaciones al poder. La tecnología, sostuvo, puede ampliar las posibilidades de investigar, mientras que el contexto y la responsabilidad de publicar siguen a cargo del periodista.

Para el lector, el acceso a los documentos ofrece una forma de evaluar lo publicado. Si una noticia incluye las referencias que la sostienen, puede consultar las pruebas y revisar si respaldan lo que el medio afirma.

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