Juan Pablo II, su pontificado y una visita histórica a Paraguay

El papa Juan Pablo II realizó una visita histórica a Paraguay en mayo de 1988. Hoy se conmemora el 48° aniversario del inicio de su pontificado.

| Por Gladys Villalba
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San Juan Pablo IIJuan Pablo II durante su visita en la Basílica de Caacupé en 1988. (Foto: Conferencia Episcopal Paraguaya)

Asunción. Cada 22 de octubre, la Iglesia Católica conmemora el inicio del pontificado del ahora santo Juan Pablo II. Inicio su ministerio petrino en 1978.

Su legado incluye mensajes de paz, la Jornada Mundial de la Juventud, su defensa de los perseguidos y una histórica visita a Paraguay en mayo de 1988.

El calendario litúrgico reserva esta fecha para recordar a uno de los pontífices más reconocidos y queridos del siglo XX.

Karol Józef Wojtyła, elegido papa el 16 de octubre de 1978, inició solemnemente su ministerio el día 22 de ese mes, en una ceremonia que marcó el comienzo de uno de los pontificados más prolongados de la historia contemporánea de la Iglesia católica.

Juan Pablo II permaneció al frente de la Santa Sede durante casi 27 años, hasta su fallecimiento, ocurrido el 2 de abril de 2005. En 2014 fue canonizado por el papa Francisco, por lo que la Iglesia lo reconoce como santo.

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Su histórico paso por Paraguay

Uno de los acontecimientos más recordados de su pontificado en América Latina fue su visita a Paraguay, realizada del 16 al 18 de mayo de 1988, durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Fue el primer pontífice en visitar el país y su presencia convocó a multitudes en distintas ciudades.

Durante su estadía, recorrió Asunción, Caacupé, Encarnación, Villarrica y Mariscal Estigarribia, en el Chaco. En Asunción encabezó una multitudinaria misa en el parque Ñu Guasú.

El 18 de mayo de 1988, durante su visita pastoral, Juan Pablo II bendijo el nuevo Santuario de la Virgen de los Milagros de Caacupé.

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La visita también quedó marcada por la canonización de San Roque González de Santa Cruz, reconocido como el primer santo del país.

El viaje se produjo en un contexto político marcado por las restricciones a las libertades y la persecución de opositores. En ese escenario, Juan Pablo II pronunció un mensaje en defensa del papel de la Iglesia y de las personas perseguidas. Durante su intervención en el Palacio de Gobierno, expresó una frase que permaneció en la memoria histórica del país.

“No se puede arrinconar a la Iglesia en sus templos, como no se puede arrinconar a Dios en la conciencia de los hombres”. El régimen stronista cayó en febrero de 1989.

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Su vínculo con los jóvenes

La relación con las nuevas generaciones constituyó otro de los ejes de su ministerio. En 1985, Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial de la Juventud, un encuentro internacional destinado a reunir a jóvenes de distintos países en torno a la fe católica. Los grupos juveniles se autodenominaban “Papa boys”. Con el paso de los años, la iniciativa se consolidó como una de las principales actividades internacionales de la Iglesia.

“Pedimos la paz en el mundo por su intercesión”

El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, presidió este jueves 22 de octubre una misa en la tumba de San Juan Pablo II, en la basílica de San Pedro, para recordar su memoria litúrgica. Durante la homilía, pidió la paz mundial ante los conflictos armados y destacó el legado del pontífice polaco como referente de fe para numerosos fieles.

“En este tiempo marcado por la guerra, pedimos la paz en el mundo por su intercesión”, expresó Parolin, quien también recordó unas palabras pronunciadas por Juan Pablo II en 2005.

“La paz es un bien que debe promoverse con el bien, pero también es un bien que debe protegerse y cultivarse mediante buenas decisiones y obras”, menciona el portal del Vatican News.

La celebración reunió a cientos de fieles y a más de un centenar de sacerdotes. Entre los presentes estuvo el arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk, jefe de la Iglesia greco católica ucraniana.

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