Ciudad del Vaticano. León XIV invitó a los jefes de las Iglesias Orientales, a los presidentes de las Conferencias Episcopales y a diversas parejas y expertos, reunidos en el Vaticano a reflexionar sobre el tema de la familia en el 10° aniversario de “Amoris laetitia”, la exhortación apostólica de Francisco, fruto del doble sínodo sobre la familia del 2014 y el 2015, a escuchar atentamente y a participar en un profundo discernimiento.
En su catequesis de la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro, ayer, el Papa reflexionó sobre la Constitución “Gaudium et spes”, documento elaborado durante el Concilio Vaticano II y ante los miles de fieles reunidos en la plaza afirmó que “la Iglesia no está por encima de o junto al mundo, sino que está injertada en él”.
Y por ello, destacó que “la primera misión de la Iglesia es la de ayudar a las personas a prestar atención a las preguntas profundas de la vida: aquellas sobre nuestro origen y nuestro destino, así como aquellas sobre el sentido del amor y del dolor”, según el reporte de EFE.
Iglesia debe contribuir con la construcción
El líder de la Iglesia Católica también dijo “que la lógica del beneficio a toda costa y la manipulación de la información corren el riesgo de ejercer una presión indebida para que las personas se adapten a un estilo de vida centrado en el consumo de bienes materiales, pero nuestro corazón está hecho para mirar hacia lo alto”.
Añadió que la Iglesia también tiene que “contribuir a la construcción de la ciudad terrenal” aunque “sus métodos y su finalidad no son principalmente de carácter político, sino que consisten en el testimonio de la fe y de la caridad, junto con el compromiso por la justicia, la paz, la fraternidad”.
Por ello, indicó, que “el creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres, ni tampoco aquellas estructuras injustas que perpetúan las condiciones de dependencia y de injusticia”.
“Ánimo libre de modas culturales”
Para cumplir con eficacia la misión de la Iglesia, recordó el Papa, “es necesario que cada bautizado se comprometa a cooperar con la gracia del Espíritu Santo, para que su fe sea viva y se exprese en comportamientos coherentes”, y esto requiere, señaló, “un ánimo equilibrado y libre de las modas culturales, capaz de mirar al mundo en un modo positivo y, al mismo tiempo, firme en la custodia y la presentación del mensaje evangélico en su integridad”.
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“De hecho, ciertamente, no es diluyendo los contenidos y suavizando las exigencias como se puede hacer atractivo el cristianismo”, añadió.
El Papa piensa especialmente en los jóvenes, que “siguen anhelando amor, fidelidad y pertenencia”, pero que a menudo “tienen dificultades para comprender cómo esa visión del amor puede materializarse en sus vidas, o para creer que un compromiso de por vida sea la condición para alcanzar lo que desean”.
“Amoris Laetitia”
Vatican News informó, por su parte, que el Pontífice inauguró ayer los trabajos dedicados al 10° aniversario de la exhortación del papa Francisco, “Amoris laetitia”.
En un momento, según la publicación, mencionó que “siguen anhelando amor, fidelidad y pertenencia”, pero que a menudo “tienen dificultades para comprender cómo esa visión del amor puede materializarse en sus vidas, o para creer que un compromiso de por vida sea la condición para alcanzar lo que desean”. Ahondó que, a menudo, “la inseguridad económica, la migración, la violencia, la soledad y otras formas de fragilidad emocional afectan a su vez las decisiones de las personas y las posibilidades que pueden imaginar para su futuro”.


