Tel Aviv. En la madrugada del 7 de octubre de 2023, cientos de comandos del grupo islamista palestino Hamás se infiltraron en Israel y lanzaron matanzas en numerosos en los kibutz (localidades agrícolas) y el festival Nova del que participaban jóvenes de entre 19 y 30 años, en el sur del territorio israelí.
La masacre alcanzó a varios kibutz, como el Nir Oz, el Be’eri, Nahal Oz, Kfar Azza, Netiv Ha’asara y Sufa.
La comunidad judía conmemoraba esa fecha la fiesta de Simjat Torá. Ese mismo día secuestraron a unas 251 personas, de diversas nacionalidades y religión. Fueron llevadas a la Franja de Gaza, enclave palestino gobernado de facto por los islamistas desde 2007. En ese entonces, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió aniquilar a Hamás, una organización considerada “terrorista” por su país, Estados Unidos, Paraguay y la Unión Europea.

Según la organización internacional Human Rights Watch, tanto Hamás como la Yihad Islámica (la milicia palestina proiraní) cometieron “numerosas violaciones de las leyes de la guerra que constituyen crímenes de guerra, incluidos ataques contra civiles y bienes de carácter civil; homicidio intencionado de personas bajo custodia; tratos crueles y otros tratos inhumanos; delitos de violencia sexual y de género; toma de rehenes; la mutilación y el despojo de los cuerpos; uso de escudos humanos; y pillaje y saqueo”.
En alerta máxima
Israel ordenó al ejército incrementar su nivel de alerta en vísperas del 3° aniversario del ataque y advirtió que los habitantes de Gaza “pagarán un alto precio” si sus fuerzas son atacadas, reportó EFE.
La oficina del ministro de Defensa, Israel Katz, indicó que la orden se dio ante la información “de inteligencia sobre las intenciones de Hamás de intentar realizar ataques y operaciones terroristas” ese día en Gaza.
“Si nuestras fuerzas sufren daños, quienes pagarán un alto precio serán Hamás y la población de Gaza, de una forma desproporcionada”, advirtió el ministerio en el comunicado.
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Ataques del 7 de octubre
El ataque del 7 de octubre de 2023 dejó 1.221 muertos, según un recuento de la AFP basado en cifras oficiales israelíes. Los combatientes islamistas también se llevaron a 251 rehenes a Gaza, 44 de los cuales ya estaban muertos.
En respuesta, Israel lanzó una ofensiva militar que ha dejado la mayor parte de Gaza en ruinas y ha causado la muerte de más de 74.200 personas, según el Ministerio de Salud de Gaza, que está bajo la autoridad de Hamás y cuyas cifras son consideradas fiables por la ONU.
Desde que se declaró un alto el fuego en octubre del año pasado, las fuerzas israelíes, que siguen ocupando una parte de Gaza, han matado a más de 1.440 personas en el enclave costero, según el ministerio.
El lunes pasado, durante la apertura de las ceremonias oficiales para conmemorar los tres años del ataque, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que “no habrá gobierno de Hamás en Gaza”.

Sobrevivientes intentan rehacer sus vidas
El 7 de octubre será este año una fecha distinta para Israel: por primera vez desde el ataque liderado por Hamás el 2023, el país conmemorará su aniversario sin ningún rehén israelí retenido en Gaza, después de que los últimos cautivos vivos fueran liberados en octubre de 2025 y, en enero de 2026, se recuperaran los restos de Ran Gvili, el último secuestrado que permanecía en la Franja.
Durante dos años se convirtieron en una presencia cotidiana en la sociedad israelí, con sus nombres y fotografías empapelando calles, comercios y manifestaciones. Ahora, la incertidumbre sobre quién seguía con vida y cuándo volvería a casa ha desaparecido, pero, para muchos israelíes, permanece la atención sobre como reconstruyen sus vidas.

De los carteles a la vida cotidiana
Durante meses, cada liberación fue seguida en directo, con el país pendiente de cada imagen y testimonio de los supervivientes. La mayoría escogieron la privacidad mientras emprendían el proceso de recuperación, en muchos casos física y, según un informe del Directorio Médico del Ministerio de Sanidad israelí, en todos ellos psicológica.
Pero, durante el año transcurrido desde su puesta en libertad, llegaron momentos que, pese a pertenecer a su intimidad, volvieron a convertirse en acontecimientos públicos.
Sus bodas, embarazos y nacimientos han sido seguidos con especial atención en todo Israel. El colombiano-israelí Elkana Bohbot, secuestrado en el festival Nova y liberado en octubre de 2025 tras 738 días, regresó con su esposa, Rivka, y su hijo. En agosto de 2026, la pareja tuvo una hija con una celebración generalizada.
Emily Damari, liberada en enero de 2025 después de 471 días de cautiverio, se casó tras su regreso con la influencer israelí Danielle Amit, en lo que muchos medios locales calificaron como una de las bodas del año.
Los exrehenes Eliya Cohen y Ziv Abud, separados durante el cautiverio de él, se comprometieron después de su liberación en febrero de 2025 y se casaron este agosto.

El retrato del cautiverio
Si bien muchos exrehenes optaron por mantener los detalles de su cautiverio en privado, otros decidieron hacer públicas sus experiencias y relatar lo vivido durante los meses que permanecieron en Gaza.
Eli Sharabi, liberado en febrero de 2025 después de 491 días, publicó el libro ‘Hostage’ (‘Rehén’), en el que relata su cautiverio y la pérdida de su mujer y sus dos hijas, asesinadas durante el ataque del 7 de octubre.
Omer Shem Tov, liberado después de 505 días, también publicó en 2026 un libro sobre su experiencia. Antes de que termine el año saldrán además publicadas las memorias del exrehén Luis Har, en las que relata su rescate por el Ejército israelí en febrero de 2024.
Andrei Kozlov, liberado en junio de 2024 después de 246 días, trasladó parte de sus recuerdos a la pintura. Según contó en entrevistas, fue precisamente durante su cautiverio cuando empezó a dibujar, después de que uno de sus secuestradores le diese una libreta y un lápiz.
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Seguir procesando el trauma
El regreso, sin embargo, no ha cerrado el episodio. Los exrehenes han descrito dificultades para recuperar rutinas, relaciones familiares y una sensación de normalidad.
Evyatar David, liberado en octubre de 2025 después de más de dos años, ha hablado públicamente de estrés postraumático que padece y de las dificultades que todavía afronta. Otros supervivientes, como Segev Kalfon (también liberado en esas fechas), han relatado problemas físicos derivados de las condiciones en las que permanecieron retenidos.
Algunos testimonios han incluido además denuncias de violencia sexual. Entre estos relatos han tenido especial impacto los de los exrehenes Rom Breslavski, Guy Gilboa-Dalal, Keith Siegel y Amit Soussana.


