París (AFP y EFE). La primera visita de un pontífice a París desde Benedicto XVI en 2008 está acompañada de un amplio entusiasmo popular. La víspera, 300.000 personas lo aclamaron por las calles de París y 80.000 jóvenes lo acogieron como una estrella del rock en el Estadio de Francia. Más de 700.000 fieles acompañaron la misa celebrada en en los Campos Elíseos.
Ayerel papa estadounidense-peruano descendió la avenida de los Campos Elíseos de París desde el Arco del Triunfo a bordo de su papamóvil, que se detuvo durante el camino para bendecir a bebés, mientras el público aplaudía y agitaba banderas del Vaticano.
El viaje llega en un momento decisivo para la Iglesia en Francia, país oficialmente laico, donde los bautizos de adolescentes y adultos progresaron en los últimos cinco años (21.386 este año) pese a que la práctica religiosa retrocede de forma general.
Sentada a pocos metros del altar, Suzanne Grangé, una jubilada parisina de 62 años, esperaba que León XIV lanzara “un mensaje de esperanza por los jóvenes para que tengan ganas de comprometerse, para que no tengan vergüenza de ser cristianos”.
En su homilía, el sumo pontífice subrayó la “sed de sentido, de verdad y de plenitud que habita en el corazón de cada uno”, frente a la tentación de contentarse “con los bienes materiales, con las satisfacciones inmediatas, con estos pequeños ídolos tan numerosos”, y expresó a los jóvenes “la Iglesia de hoy”.

Lourdes y Metz
Tras la misa multitudinaria, León XIV voló al santuario de Lourdes, en el sur del país, que recibe tres millones de visitantes cada año y donde el domingo se reunirá en privado con víctimas de agresiones sexuales en el seno de la Iglesia.
El pontífice concluirá su viaje el lunes en Metz, con un discurso sobre la paz y la Unión Europea, pero los mensajes más importantes los dio nada más llegar a Francia.
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Ante las autoridades francesas, abordó el viernes sin rodeos la laicidad -que “no consiste en excluir a la religión del espacio público”-, los peligros de la inteligencia artificial y condenó “la oferta de una muerte programada”, en una crítica velada al gobierno francés.
Francia aprobó en julio el derecho a la eutanasia y al suicidio asistido en determinados casos.

“Misa monumental”
El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó de “monumental” la misa que el papa León XIV celebró ayer en la plaza de la Concordia de París ante cientos de miles de personas, una celebración a la que el jefe de Estado no asistió, pero sí su esposa, Brigitte Macron.
“Concordia y fraternidad. Francia está orgullosa de acoger al papa León XIV y de esta misa monumental en el corazón de París”, escribió Macron en sus redes sociales, con un vídeo con el recorrido triunfal del pontífice por los Campos Elíseos en su papamóvil.
En su homilía y con el Arco del Triunfo de fondo, León XIV pidió a los fieles franceses que construyan “una nación renovada a partir de sus raíces” cristianas y afirmó que existe sed de “Dios, de vida, de verdad, de unidad, de paz, de comunión, de felicidad”.
El papa se trasladó hasta el Arco del Triunfo en un vehículo oficial y allí subió al papamóvil para recorrer los 2,5 kilómetros de los Campos Elíseos, tomados por los fieles. La imagen del día fue el baño de masas triunfal mientras besaba a los niños que le acercaban a su paso en un recorrido de 40 minutos, en una fuerte demostración para la Iglesia católica del país.
En los alrededores, los fieles podían confesarse en confesionarios improvisados con sacerdotes sentados en las orillas de las aceras para escucharlos,
El papa León XIV fue aclamado a su paso en papamóvil por los Campos Eliseos, el lugar de las grandes celebraciones de París, hasta llegar a la Plaza de la Concordia para celebrar una misa ante 700.000 fieles en el acto más multitudinario en su visita a una laica Francia que ayer vivió el fervor católico.


