París (AFP). “Me alegra comenzar con ustedes este segundo día en París, en esta casa que es testimonio para toda la ciudad de que es posible encontrarnos y convivir con dignidad y paz”, dijo el pontífice, tras escuchar el testimonio de exiliados de Afganistán y Nigeria en la Casa Bakhita, en el norte de la capital.
El nombre de esta casa, fundada en 2017 tras el llamado del papa Francisco a “acoger, proteger e integrar” a los extranjeros, homenajea a Josefina Bakhita, una esclava sudanesa que se convirtió en religiosa y luego fue canonizada.
“Santa Bakhita nos invita a ver a quienes son invisibilizados, a liberar a quienes la economía y la cultura reducida hoy a la esclavitud, a honrar la dignidad infinita de cada hermano y hermana”, agregó.
Nieto de inmigrantes, el papa estadounidense-peruano de orígenes cosmopolitas ha defendido en varias ocasiones a los migrantes desde el inicio de su pontificado en mayo de 2025.
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Acompañamiento a migrantes
La Casa Bakhita acompaña a las personas extranjeras que viven en Francia, tengan o no papeles, con cursos de francés, formaciones de cocina, talleres de informática, de bricolaje y también de costura, así como con consultas psicológicas y médicas.
Para la presidenta de la asociación, Valérie Moniod, “en este año que se perfila agitado en Francia, (...) el papa viene a decir a los franceses que, sea cual sea nuestra convicción política, tenemos en común el hecho de ser todos los seres humanos y el derecho a la dignidad”.
Francia celebrará en abril y mayo la próxima elección presidencial crucial para la Unión Europea. La líder ultraderechista Marine Le Pen lidera los sondeos para suceder al actual mandatario, el centroderechista Emmanuel Macron.


