Brasilia (EFE). La Corte Suprema de Brasil está sumergida en una grave crisis institucional provocada por los explosivos mensajes de un exbanquero encarcelado, Daniel Vorcaro, por un fraude millonario en el sistema financiero que puso a temblar a Brasilia.
En este contexto, la Policía encontró en su celular mensajes comprometedores con Alexandre de Moraes, uno de los diez magistrados que componen el Supremo, famoso por haber conducido el juicio que llevó a prisión al expresidente derechista Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado.
Esos mensajes –según las investigaciones– dejaron entrever la cercanía entre De Moraes y Vorcaro, quien le llegó a pedir protección frente a las investigaciones y hasta le consultó, días antes de su detención, si debía abandonar Brasil.
Según esas indagaciones, De Moraes revisó, además, un millonario contrato de prestación de servicios entre el despacho de abogados de su esposa, Viviane Barci de Moraes, y el banco Master.
El escándalo
Todo salió a la luz después de que el juez instructor André Mendonça, colega de De Moraes, levantara el secreto judicial y solicitara al presidente del Supremo, Luiz Edson Fachin, analizar el caso en el pleno de la corte.
El escándalo, que se arrastra desde el 2025, también salpica al director de la Policía Federal, Andrei Rodrigues, y al fiscal general, Paulo Gonet, que ha pedido la nulidad del proceso.
“Ninguna autoridad está por encima de la Constitución. Ningún poder está por encima de la ley. La gravedad de los hechos no autoriza atajos”, expresó este viernes Edson Fachin en un acto oficial junto al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien a su vez le pidió “no esconder absolutamente nada”.
De Moraes pide investigar a su colega
En medio de una fuerte presión por su renuncia, De Moraes contraatacó solicitando investigar a Mendonça por “fuertes indicios” de improbidad administrativa, abuso de autoridad, delito de responsabilidad y por supuestamente favorecer a determinados grupos políticos.
El juez, considerado el adalid de la lucha contra la desinformación, enmarcó su petición en una investigación contra las ‘fake news’ abierta en el Supremo desde el 2019 y que tramita bajo secreto de sumario.
De Moraes basó su petición en un documento de inteligencia de la Policía Federal sin “valor probatorio”, según subrayó la propia institución, de acuerdo con el diario Folha de São Paulo, que calificó el informe de “apócrifo”.
Edson Fachin tomó dos decisiones al respecto. Primero, abrió una pieza separada para indagar “supuestas irregularidades en las investigaciones de la Policía Federal” y, segundo, dio cinco días hábiles a los implicados para que se expliquen, según informó hoy el Supremo en una nota.
Repercusión en la campaña presidencial
Esta crisis en el Supremo Federal se produce a un mes de las cada vez más inciertas elecciones presidenciales, para las que parten como favoritos Lula y el senador Flávio Bolsonaro, según los sondeos.
El primogénito de Jair Bolsonaro, sobre el que también pesan sospechas por su proximidad con Vorcaro, está buscando aprovechar electoralmente los indicios contra De Moraes, al que la extrema derecha siempre ha vinculado a la imagen de Lula.
El candidato del Partido Liberal pidió transformar “la indignación en acción el próximo 7 de septiembre”, para cuando convocó una manifestación en São Paulo con motivo del Día de la Independencia, como hacía su padre, en prisión domiciliaria por orden de De Moraes y sus colegas de la Primera Sala del Supremo.
Lula, que ve recortada su ventaja con respecto a Flávio según los últimos sondeos, participó en un acto oficial sobre nuevos fondos para la Justicia al lado de Edson Fachin y Paulo Gonet.
El líder progresista expresó su temor a que los brasileños pierdan “la esperanza, la fe y la credibilidad en las instituciones” tras el escándalo y volvió a defender una reforma del Poder Judicial. “Nadie, nadie, en nombre de la democracia, puede utilizar el cargo que ocupa en beneficio personal. Nadie”, zanjó.


