San Francisco, Estados Unidos (AFP). La compañía tecnológica Meta fue acusada por unos treinta Estados de diseñar deliberadamente sus plataformas para captar a los usuarios jóvenes, de engañar al público sobre los riesgos y de recopilar de forma ilegal datos de niños menores de 13 años.
La compañía, liderada por Mark Zuckerberg y que cuenta con unos 3.000 millones de usuarios en todo el mundo, pagará USD 16.700 millones para poner fin a un juicio cuyo fallo generaría un impacto global.
El gigante que agrupa a Facebook e Instagram acordó, en el marco de este arreglo, hacer cambios importantes con limitaciones en el acceso de los jóvenes a sus productos, según un documento conocido que debe ser validado por un juez federal de Oakland (California), y poner punto final al juicio, que ingresaba en su segunda semana.
“Meta aceptó hacer grandes transformaciones que disminuirán el riesgo de causar daño de sus plataformas, y lo hará en unos meses”, declaró el fiscal general de California, Rob Bonta, quien agregó que el resultado será un “cambio real, transparencia verdadera, y protecciones seguras para los niños”.
En el acuerdo también se establece el calendario de pagos del arreglo que contempla 10 cuotas anuales.
Los cambios en la forma en que los jóvenes utilizan sus aplicaciones van más allá de cualquier cosa que Meta haya aceptado antes y se producen tras años de críticas de padres y expertos sobre los efectos de las mayores plataformas de redes sociales en los niños.
Nuevas regulaciones
Meta aceptó así impedir que los adolescentes usen sus aplicaciones durante la noche e imponer un límite de dos horas de uso diario acumulado.
La larga lista de nuevas medidas de protección cambiará sustancialmente el funcionamiento de las aplicaciones para los jóvenes. También, el bloqueo nocturno será automático e impedirá que los adolescentes accedan a Facebook e Instagram entre la medianoche y las 6:00 AM.
En relación al tiempo máximo de dos horas de uso diario acumulado, que se aplicará por defecto, no contabiliza el envío de mensajes o el visionado de videos de formato largo. Ambas restricciones se endurecerán si el resto del sector sigue el mismo camino.
¿Y las otras plataformas?
Si plataformas competidoras -como TikTok, YouTube o Snapchat- adoptaran compromisos equivalentes, el bloqueo nocturno se ampliaría de 22:00 a 7:00 y el tiempo diario acumulado se reduciría a 60 minutos por aplicación, con un límite máximo de dos horas en total.
El cumplimiento de estas medidas estará sujeto a supervisión durante 10 años por parte de un auditor independiente elegido conjuntamente por Meta y los estados, y pagado por la empresa.
La indignación por el impacto de Instagram y Facebook -así como de Snapchat y TikTok- ha impulsado la expansión de los límites de edad para acceder a su uso y las prohibiciones de teléfonos en escuelas en todo el mundo.
Trasfondo económico
Con más de 3.000 millones de usuarios en todo el mundo, Meta enfrentaba acusaciones de una coalición de 29 estados que aseguran que violó leyes federales y estatales.
Si Meta perdía el caso se exponía a sanciones por unos 200.000 millones de dólares. La demanda se radicó en un tribunal de Oakland, ciudad vecina de San Francisco.
¿Admite la responsabilidad?
El texto del acuerdo entre Meta y los Estados estadounidenses denunciantes debería ser validado por un juez señala que el acuerdo no constituye una admisión de responsabilidad ni de conducta indebida por parte de Meta, que ha negado de forma constante las acusaciones en su contra.
El acuerdo llega una semana después de la apertura de este juicio de gran repercusión, que se suma a otros dos casos similares en los que Meta ya fue condenado, en Santa Fe (Nuevo México) y Los Ángeles (California).
Numerosos procedimientos siguen en curso en Estados Unidos, iniciados por jóvenes usuarios que reprochan a Meta haber provocado una adicción a las redes sociales y haber agravado trastornos psicológicos y de conducta.
El jefe de Instagram, Adam Mosseri, declaró y admitió que impulsó nuevas herramientas de seguridad para adolescentes sin revelar las bajas tasas de adopción detectadas en las primeras pruebas, realizadas hacía varios años.


