São Paulo (EFE). La conversación ocurre en un momento de tensión diplomática entre las dos mayores economías del continente y justo cuando quedan menos de dos meses para las elecciones en las que Lula busca la reelección.
Lula afirmó durante la conversación, que duró una hora y veinte minutos y fue “cordial”, que las razones alegadas por la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. para imponer los aranceles son “infundadas”, según una versión divulgada por la Presidencia brasileña.
En ese sentido, le dijo a Trump que “seguir en la mesa de negociación” era la “mejor opción” para que Estados Unidos continúe como uno de los principales socios comerciales de Brasil.
Trump, a su vez, se mostró de acuerdo en la necesidad de “preservar vínculos comerciales fuertes” y propuso que equipos de los dos países se reúnan “lo más pronto posible”, según la Presidencia brasileña.
Denuncias por trabajo forzado
Los aranceles anunciados en julio fueron el resultado de investigaciones que apuntaron a, entre otras cosas, varias prácticas anticompetitivas y la importación por parte de Brasil de productos fabricados con trabajo esclavo, alegaciones que el Gobierno de Lula ha rechazado.
Asimismo, los mandatarios abordaron el combate al crimen organizado y el brasileño reafirmó el “interés” de su Administración en cooperar con Estados Unidos. Lula dijo que Brasil tiene “instrumentos” para combatir las facciones “sin necesidad” de que sean clasificadas como terroristas, designación que el Gobierno de Trump otorgó recientemente al Comando Vermelho (CV) y al Primeiro Comando da Capital (PCC), las dos principales bandas del país.
Trump se declaró dispuesto a reforzar la cooperación bilateral en el área y afirmó que nombraría a “funcionarios de alto nivel” para dar seguimiento a este asunto.
Ámbito internacional
Por último, en el ámbito internacional, los dos líderes coincidieron en la “urgencia” de una “solución negociada” para el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Lula, por su parte, se quejó de la “inoperancia” del Consejo de Seguridad de la ONU, del que EE.UU. es miembro permanente, y propuso celebrar una reunión extraordinaria para encontrar “salidas diplomáticas” a los conflictos, y añadió que “los grandes líderes no son aquellos que inician guerras, sino aquellos que las terminan”.


