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El presidente electo de Colombia mudará la embajada a Jerusalén

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que abrirá una embajada en Jerusalén tras asumir el 7 de agosto, revirtiendo la ruptura diplomática de Gustavo Petro. La medida sella un giro radical y busca reanudar la cooperación en seguridad.

| Por La Tribuna
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El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, alza el puño al retirarse tras una conferencia de prensa en la Gobernación del departamento de Norte de Santander, en Cúcuta, Colombia.SCHNEYDER MENDOZA

Bogotá (AFP). En un giro radical que redefine la política exterior sudamericana y marca un punto de inflexión en las alianzas de la región, el presidente electo de Colombia, el líder de ultraderecha Abelardo de la Espriella, confirmó ayer jueves su intención de abrir una embajada en Jerusalén. Esta polémica medida, pilar central de su plan para reanudar y estrechar los vínculos estratégicos con el Estado de Israel, se pondrá en marcha el próximo 7 de agosto, cuando asuma el poder. A través de este movimiento, la nueva administración busca sepultar definitivamente la doctrina de su predecesor, quien había provocado la mayor fractura diplomática bilateral.

El comunicado de la oficina de transición no deja espacio para las dudas. El documento subraya que el gobierno entrante ya avanza en “la apertura de la Embajada de Colombia en Jerusalén, capital de Israel”. Se trata de un mensaje de enorme peso geopolítico que altera el status quo mantenido por décadas. Antes de la ruptura de nexos ordenada a inicios del 2024, la representación oficial colombiana operaba en Tel Aviv, al igual que la inmensa mayoría de las misiones internacionales que buscan evitar fricciones respecto a las disputas territoriales dictadas por la ONU en la región.

El choque retórico y el final de la doctrina Petro.

El mandatario saliente, el izquierdista Gustavo Petro, no tardó en condenar el anuncio. Petro, quien había decidido cortar de raíz las relaciones con su aliado en materia de seguridad como rechazo a la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza, reaccionó con dureza. A través de la red social X, el actual jefe de Estado lanzó una dura advertencia moral: “Usted, Abelardo, se convierte en cómplice de genocidio y sus colaboradores se untan de sangre de inocentes”.

Durante su gestión, Petro adoptó medidas que paralizaron la cooperación. No solo ordenó el retiro diplomático, sino que impuso un bloqueo comercial al frenar las exportaciones de carbón y detuvo las vitales compras de armamento israelí. En contrapartida, había manifestado su intención de inaugurar una sede diplomática en Ramala, situada en la Cisjordania ocupada por Israel. Sin embargo, las trabas burocráticas y el poco tiempo impidieron que ese proyecto palestino se concretara.

La diplomacia en Washington y el modelo de Trump

El reposicionamiento de Colombia encuentra un paralelismo en la estrategia exterior que implementó Estados Unidos bajo Donald Trump, quien en el 2018 trasladó la embajada norteamericana a Jerusalén durante su primer mandato. Trump ha sido uno de los grandes respaldos políticos de De la Espriella, demostrando un alineamiento que rinde frutos institucionales.

La diplomacia del nuevo gobierno ya entró en acción activa. El último miércoles, el futuro canciller Omar Bula sostuvo un encuentro estratégico en Washington con su homólogo israelí, Gideon Sa’ar. Durante esta cumbre, ambas delegaciones delinearon una “hoja de ruta” para restaurar la confianza perdida, la cual contempla la pronta eliminación del visado ciudadano.

Giro ante la justicia global y el combate armado

El pacto trae consigo profundos cambios a nivel multilateral. Colombia abandonará formalmente el apoyo que Petro brindaba a la demanda de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia, que acusa a Israel de supuesto genocidio en territorio gazatí. El equipo de transición lo resume de manera clara y directa: “La relación histórica que el gobierno Petro rompió de manera unilateral volverá a fortalecerse”.

Detrás de este alineamiento subyace una prioridad fundamental: la política de seguridad. Durante la campaña, De la Espriella dejó claro que su mayor urgencia es restaurar la cooperación técnica con Israel para “bombardear” a los grupos armados del narcotráfico que operan con total impunidad en vastas zonas del país. Al ubicar la embajada en Jerusalén, el líder conservador asegura de manera irrevocable el suministro militar indispensable para iniciar su ofensiva armada en territorio colombiano.

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