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Fin de la tregua: Donald Trump anuncia inminente ofensiva a Irán

El presidente Donald Trump dio por terminada la tregua con Irán y anunció una inminente y feroz ofensiva militar. Tras una severa escalada de ataques en el estrecho de Ormuz, el conflicto amenaza el comercio mundial mientras la comunidad internacional clama por la paz.

| Por La Tribuna
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Irán inició el 4 de julio seis días de ceremonias funerarias públicas para Jamenei, incluido un día dedicado al vecino Irak, una potencia chií con estrechos vínculos con Teherán. .�ANWAR AMRO

Teherán (AFP) La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto de ebullición tras las contundentes declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ayer miércoles sepultó cualquier esperanza de mantener el cese de hostilidades con la República Islámica de Irán. En la cumbre de la OTAN en Turquía, el mandatario fue tajante al ser consultado sobre la vigencia del acuerdo de paz temporal. “Por lo que a mí respecta, ha terminado”, sentenció, para luego lanzar una sombría advertencia: “Esta noche les vamos a dar duro”.

Las hostilidades tienen su epicentro en el estrecho de Ormuz, vía marítima fundamental para el comercio mundial de hidrocarburos y principal polvorín del conflicto desencadenado en febrero por una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Teherán. La discordia radica en la intención de Irán de controlar el estrecho mediante el cobro de tasas, amenazando con atacar a los barcos que no respeten los corredores. Aunque desde junio negociaban una solución duradera, la diplomacia fracasó tras recientes ataques a tres buques.

A pesar de la retórica belicista, Trump proyectó una imagen de control sobre la duración del conflicto. “Creo que cualquier cosa que pase terminará muy rápido y solo hará que todo sea más seguro, incluso para el petróleo”, afirmó, aclarando que Washington no busca “una situación a largo plazo”.

Fuego cruzado y el fantasma de la guerra regional.

La jornada estuvo marcada por un incesante intercambio de ataques. La agencia iraní IRIB reportó explosiones en los alrededores de Ormuz: seis en la isla de Qeshm, siete en Sirik y varias en Bandar Abás. La alarma escaló con explosiones en Bushehr, enclave de extrema sensibilidad que alberga la única central nuclear civil de Irán, situado muy cerca de la isla de Jark, terminal por donde transita el 90% de sus exportaciones de crudo.

La agencia estatal IRNA reportó al menos ocho efectivos militares iraníes fallecidos y la destrucción de sitios de observación en la costa sur. En contrapartida, el Mando Central de EE.UU. (Centcom) detalló que sus fuerzas atacaron más de 80 objetivos, neutralizando sistemas de defensa antiaérea, radares y unas 60 embarcaciones ligeras de la Guardia Revolucionaria con el fin de frenar las amenazas al comercio internacional.

La represalia iraní no se hizo esperar, y los Guardianes de la Revolución lanzaron proyectiles contra decenas de instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Baréin. El impacto en la población civil fue profundo; Nawal Saad, una funcionaria residente en Bahréin, relató el terror de las alertas antiaéreas: “El fantasma de la guerra vuelve a planear sobre nosotros”.

Colapso diplomático y la crisis del petróleo

El desmoronamiento de la frágil tregua golpeó directamente las mesas de negociación y los mercados globales. Mohamad Baqer Qalibaf, principal negociador iraní, acusó a Estados Unidos de cometer “graves” violaciones a los acuerdos preliminares debido a la reimposición de asfixiantes sanciones petroleras y a la revocación de exenciones de venta de crudo.

Las declaraciones del presidente estadounidense actuaron como catalizador, y el barril de crudo Brent experimentó un salto alarmante del 5,21%, cotizando a 78,02 dólares. Durante la sesión, la volatilidad llevó el precio a perforar la barrera de los 80 dólares, un hito inédito en más de dos semanas.

A nivel institucional, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a tomar medidas inmediatas para desescalar el conflicto. Paralelamente, el canciller iraní, Abás Araqchi, y el primer ministro catarí dialogaron telefónicamente, resaltando la urgente necesidad de encontrar salidas pacíficas.

Finalmente, la crisis revela un rostro humano que agrava la emergencia. La Organización Marítima Internacional (OMI) lanzó una dramática advertencia al confirmar que hay unos 6.000 marinos bloqueados en las aguas del Golfo. Atrapados en el fuego cruzado, estos trabajadores son la prueba más clara de que la región, y con ella la estabilidad mundial, pende de un hilo.

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