La cotidianidad en el Estado de Israel se ha transformado en una lucha constante por la supervivencia y la alerta permanente. El embajador paraguayo, Alejandro Rubín, brindó un crudo testimonio sobre la realidad que atraviesa el país en comunicación con Tribu Nativa por La Tribu 650 AM. Rubín detalló que la población civil se enfrenta ahora a misiles de racimo, proyectiles sofisticados que se fragmentan en el aire lanzando submuniciones para maximizar el daño en áreas residenciales. La labor de la embajada se ha centrado en el monitoreo exhaustivo de los ciudadanos paraguayos, instándolos a seguir estrictamente las directivas del Home Front Command, el organismo encargado de coordinar la seguridad civil durante los bombardeos.
Sistemas de defensa y la amenaza de misiles balísticos
La seguridad en el territorio israelí depende de una red de defensa multicapa diseñada para interceptar diferentes tipos de amenazas. El embajador explicó que, si bien la Cúpula de Hierro es el sistema más conocido, este se utiliza principalmente para proyectiles de corto alcance. Ante la escalada con Irán, han entrado en juego los sistemas Arrow (Flecha) 2 y 3, diseñados para interceptar misiles balísticos supersónicos que pueden viajar miles de kilómetros y alcanzar suelo israelí en apenas 8 minutos. Estos proyectiles transportan toneladas de explosivos y, aunque la eficacia de intercepción es del 90%, el riesgo persiste ya que uno de cada diez misiles logra traspasar las defensas.
Cuando los sistemas de defensa fallan o los fragmentos de la intercepción caen sobre zonas urbanas, la última línea de protección son los búnkers. El diplomático relató que el aviso de alerta llega directamente a los teléfonos celulares mediante GPS localizado, otorgando un margen de entre 1 y 8 minutos para buscar refugio. Recientemente, se reportó el fallecimiento de trabajadores extranjeros que no lograron alcanzar el resguardo a tiempo, siendo alcanzados por proyectiles de racimo. Esta situación ha obligado a la delegación paraguaya, compuesta por cinco funcionarios, a operar bajo modalidad remota desde refugios preparados para evitar la exposición innecesaria en los traslados hacia la sede en Jerusalén.
Logística de supervivencia y el costo de la seguridad
Vivir en un búnker implica una preparación técnica y económica rigurosa. Alejandro Rubín describió su oficina actual como una habitación de concreto de 2,5 por 2,5 metros, equipada con puertas de acero manuales y sistemas de aireación especializados. La recomendación oficial es contar con provisiones para al menos 72 horas, incluyendo tres litros de agua por persona y alimentos no perecederos, previendo casos de derrumbes que puedan bloquear las salidas. El embajador destacó la resiliencia de la infraestructura israelí, señalando que, pese a los ataques constantes, los servicios de comunicación e internet continúan operativos gracias a una planificación estratégica de crisis.
El factor económico también refleja la dureza de la realidad en la región. El diplomático mencionó que el costo de construcción en Israel es sumamente elevado, con el metro cuadrado rondando los 25.000 dólares. Un búnker certificado, debido a sus especificaciones de ingeniería civil y materiales blindados, puede duplicar o triplicar ese valor, convirtiendo a la seguridad habitacional en una inversión prohibitiva pero necesaria. A pesar de los ataques recurrentes, Rubín confirmó que no se reportan paraguayos heridos hasta la fecha, ya que la mayoría de los residentes permanentes poseen doble nacionalidad y conocen a la perfección los protocolos de emergencia.
Relación bilateral y asistencia consular
La prioridad de la embajada ha sido garantizar la salida de los turistas paraguayos, quienes se encontraban en una situación de mayor vulnerabilidad al no contar con el sustento familiar de los residentes. Rubín destacó que mantuvieron más de 20 comunicaciones diarias con los visitantes hasta asegurar su evacuación. El embajador, quien anteriormente se desempeñó como cónsul honorario, resaltó la importancia de comprender la idiosincrasia local para defender los intereses nacionales en un contexto de guerra. La relación entre Paraguay e Israel se mantiene sólida, con una agenda que ahora se prioriza en la protección de la vida de los compatriotas.
Finalmente, el representante diplomático rindió homenaje a su predecesor, el embajador Max Haber, y reafirmó su compromiso de mantener informada a la cancillería paraguaya sobre cada avance del conflicto. En un entorno donde las alarmas pueden sonar en cualquier momento, la embajada funciona en modo alerta, monitoreando satelitalmente la caída de proyectiles para descartar víctimas de origen paraguayo. La situación en el Medio Oriente sigue siendo volátil, y la delegación paraguaya permanece en sus puestos, gestionando la crisis desde la profundidad de los refugios en espera de una desescalada que permita retomar la normalidad diplomática.


