Los medios internacionales reportaron una de las declaraciones más importantes que se están dando dentro de un clima de creciente tensión, ya que el embajador de Irán en España, Reza Zabib, ha endurecido el discurso diplomático al afirmar este lunes que su país está preparado para atacar bases estadounidenses en suelo europeo, incluyendo las ubicadas en España, “si fuera necesario”. No obstante, Zabib subrayó que este escenario solo se daría como una respuesta defensiva. “Sería una reacción, no una agresión”.
La advertencia desde Madrid
Durante una rueda de prensa en la capital española, el diplomático fue consultado específicamente por las bases de Rota y Morón. Aunque evitó entrar en detalles técnicos, fue tajante en la postura de su Gobierno. “La regla general para nosotros es… responderemos a cualquier acción”.
Zabib también se refirió a las informaciones sobre supuestos ataques a bases en Chipre. Aunque afirmó no poseer datos técnicos específicos, consideró probable que hayan ocurrido, encuadrándose en la política de Teherán de actuar ante lo que consideran “agresiones ilegales”.
Tensión diplomática y negativa al diálogo
La comparecencia se produce el mismo día en que el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, convocó al embajador para trasladarle la condena firme de España ante las acciones de Irán en el Golfo, calificadas por el Ejecutivo como «injustificadas».
A pesar de los llamados a la paz y al respeto del derecho internacional que Zabib intercaló en su discurso, la puerta al diálogo con Washington parece cerrada bajo llave:
“Categóricamente, no. Para Irán no hay espacio para negociar con el agresor”, sentenció el embajador.
El papel de España y el factor Mundial 2026
Ante la escalada de declaraciones, el Gobierno de España ha intentado rebajar la tensión interna asegurando que no autorizará a Estados Unidos el uso de las bases españolas para una guerra contra Irán. La posición oficial es clara: el uso de dichas instalaciones solo se permite bajo el marco de la legalidad internacional y no para acciones unilaterales. Esta postura fue recibida con gratitud por la delegación persa.
En un contraste llamativo con la retórica bélica, el embajador también abordó el ámbito deportivo. A diferencia de las dudas expresadas recientemente por la Federación de Fútbol de su país, Zabib aseguró que Irán “no tendría problemas” en participar en el Mundial 2026 organizado por EE. UU., México y Canadá, defendiendo el derecho de sus jugadores a cumplir con los compromisos deportivos a pesar de la fractura política.


