Un sondeo realizado a 500 trabajadores revela que nueve de cada 10 paraguayos no cuentan con un fondo de emergencia. Vivir al día, endeudarse o recurrir a rifas y préstamos aparecen como únicas salidas que tiene la gente ante imprevistos.
La mayoría de los paraguayos vive al día y sin capacidad de ahorro. Esa es la principal conclusión del experto en empleos, Enrique López Arce, tras un sondeo realizado a 500 trabajadores. El análisis reveló que nueve de cada diez compatriotas no tienen un colchón financiero de G. 5 millones si se le llegase a presentar una urgencia familiar.
Esta realidad refleja la situación de cientos de familias en todo el país. No existe un fondo de emergencias en las familias trabajadoras y lo que ganan apenas alcanza para cubrir los gastos básicos. Ahorrar, para muchos, es directamente imposible. La pregunta planteada por el experto fue directa. Si tuvieras una urgencia familiar y necesitaras gastar G. 5 millones, ¿tendrías ese dinero?, ¿contás con algún fondo de emergencia?
Las respuestas fueron contundentes. La mayoría admitió que vive con lo justo, “pidiéndole a Dios que no pase nada malo”, especialmente cuando se trata de la salud o el bienestar de los hijos. Solo un grupo muy reducido aseguró tener entre G. 6 y 7 millones guardados para situaciones imprevistas. Otros reconocieron que era la primera vez que se hacían esa pregunta y que, llegado el caso, no sabrían qué hacer.
Rifas o polladas como respuesta a urgencias
Ante la falta de respaldo económico, las alternativas que surgen son preocupantes. Muchos mencionaron que, frente a una urgencia, recurrirían a rifas o polladas para juntar dinero. Otros reconocieron que pedirían préstamos, aun sabiendo que eso implica asumir intereses difíciles de sostener. En los casos más extremos, otros admitieron que acudirían a usureros como último recurso. También hubo quienes reconocieron que sus egresos superan a sus ingresos y que el sueldo mínimo no permite pensar en planes de contingencia. “Vivimos a lo que Dios es grande”, fue una de las frases que más se repitió.
El experto explicó que esta fragilidad financiera no solo afecta la economía familiar, sino también el clima social. “No es extraño que el humor sea cada vez más tenso y que existan reacciones desmedidas ante conflictos mínimos, como altercados de tránsito. No tener un respaldo básico ante situaciones adversas genera estrés permanente en la gente, pues está limitada la capacidad de planificación de las familias”, señaló.
¿Hay alguna tabla de salvación?
Para enfrentar esta realidad, se vuelve urgente la creación de una “tabla de salvación” para el paraguayo endeudado. Entre las propuestas, el experto mencionó la implementación de fondos especiales dirigidos a la clase media que permitan bajar tasas de interés mediante la compra de deudas, y destacó al Banco Nacional de Fomento (BNF) como una herramienta clave que podría cumplir un rol fundamental.
Asimismo, indicó que el costo de la canasta básica debe ser trabajado de manera conjunta con los gremios empresariales, mediante mesas de diálogo con los distintos sectores productivos. El objetivo es apoyar a las empresas para que sean más competitivas y puedan mantener o incluso mejorar los precios, incluyendo a toda la cadena logística, que es el punto que siempre se alega como razón por la que no se abaratan los alimentos.
Problemática es estructural
La encuesta deja al descubierto una realidad silenciosa, pero extendida. Millones de paraguayos enfrentan cada día la incertidumbre de no saber qué hacer ante un imprevisto. Con el endeudamiento como única salida, la urgencia ya no es solo individual, sino estructural. Se necesitan respuestas sostenidas desde los sectores financieros, gubernamentales y productivos.



