El Programa de Entrenamiento Laboral Protegido del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) ofrece a adolescentes en situación de vulnerabilidad una experiencia laboral real y acompañada dentro de los supermercados. ¿Hasta qué punto es legal que menores trabajen en estos comercios? El director de la institución explica que hay límites claros y supervisión del Ministerio de Trabajo.
Como una iniciativa que busca abrir oportunidades y proteger derechos, el SNPP refuerza anualmente su Programa de Entrenamiento Laboral Protegido, un espacio de trabajo que acompaña a adolescentes en situación de vulnerabilidad, potenciando sus habilidades hacia la cultura del trabajo, alejándolos así de las calles y los vicios.
Todos vimos en algún momento al ir de compras adolescentes apostados cerca de las cajas de los supermercados, que ofrecen su ayuda para empacar y trasladar las compras de los clientes.
El director del SNPP, José Cogliolo, especificó que estos menores no están allí por cuenta propia ni en condiciones informales, sino que existe todo un sistema de control. Estos chicos forman parte del Programa de Entrenamiento Laboral Protegido, impulsado por el Ministerio de Trabajo a través del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP).
Disciplina de trabajo sin descuidar a menores
El director del SNPP, José Cogliolo, señaló que se trata de un esquema “legal, protegido y dirigido específicamente a adolescentes en situación de vulnerabilidad”. Los participantes, que son conocidos como aprendices, pueden ingresar al programa a partir de los 14 años, pero bajo reglas estrictas.
No deben realizar más de cinco horas de trabajo y, además, las empresas supermercadistas que los albergan en sus establecimientos deben proveerles de alimentación completa (desayuno, almuerzo, merienda y cena).
Si bien las propinas son la única retribución que tienen, los supermercados también les deben proveer de un pequeño monto adicional para su movilidad, indicó el titular del SNPP.
El Ministerio de Trabajo verifica periódicamente el cumplimiento de estas condiciones, mientras que el SNPP realiza un acompañamiento constante. “Los menores tienen tutores en cada empresa que controlan su práctica”, especificó Cogliolo.
Formación y futuro dentro de los supermercados
Los adolescentes reciben capacitación en habilidades blandas, relaciones humanas, autoestima, comunicación, liderazgo y también en áreas técnicas, como supermercadismo, empaquetado y atención al cliente. Muchos de ellos, al llegar a los 18 años, son contratados de manera formal por las mismas cadenas donde realizaron su práctica.
Los aprendices realizan la parte teórica con instructores del SNPP dentro de los propios locales adheridos al programa, y luego pasan a la práctica en el área de empaque, donde interactúan con clientes y reciben propinas.
Para Cogliolo, el programa cumple un rol social clave: “Es loable porque va dirigido a chicos que, en vez de estar en la calle o expuestos a vicios, encuentran un espacio seguro, acompañamiento y la posibilidad de aprender”, expresó en entrevista con La Tribuna.
A través de convenios con supermercadistas, los adolescentes reciben uniformes, tutoría y seguimiento personalizado, lo que garantiza un entorno de trabajo cuidado y acorde a la normativa laboral y de protección de la niñez.




