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Un refugio para soñar y crear en medio de la adversidad

Luego de haber sido trasladados desde el Bañado Sur a las viviendas temporales instaladas en RI14, numerosos niños y niñas y adolescentes atraviesan cambios en sus vidas.

| Por La Tribuna
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En estos factores pensó el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia, motivo por el que solicitó el apoyo del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). En un trabajo conjunto, hicieron realidad el proyecto denominado Espacio Seguro Viviendas Temporales.

Combatir los obstáculos con creatividad

La esencia de la idea es que dentro mismo del barrio temporal en el que reciben, los niños y adolescentes tengan la posibilidad de fortalecer sus capacidades extraescolares y potenciar su creatividad mediante el desarrollo de las artes plásticas.

Sonia Tanis, docente y encargada del proyecto, contó que a la fecha son 60 los niños que participan de este espacio después de salir de la escuela. Las clases de arte se llevan a cabo en turnos opuestos al horario escolar. Tienen chance de participar tanto los chicos que estudian en el turno mañana como los que van a clases por la tarde.

El espacio, además de ser seguro para los menores, explora el arte como terapia para sobreponerse ante la vulnerabilidad que naturalmente les tocó vivir a estos chicos, al nacer en barrios ribereños.

Se apunta a que superen las dificultades propias que trae consigo avance del río, algo que conocieron desde siempre, así como las peripecias que atravesaron cuando los trasladaron por la construcción de la Costanera Sur.

La iniciativa, enmarcada dentro del Plan de Gestión Social de la Costanera Sur, cuenta también con la colaboración de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica).

Laura Kim, representante de esta agencia coreana, acompaña diariamente a los chicos en actividades orientadas al manejo de las emociones. En definitiva, se busca generar un cambio desde la mente, para que esta población, que es el futuro del país, adquiera resiliencia, y el convencimiento de que se pueden tener mejores condiciones de vida.

Las clases de manualidades se desarrollan los lunes y miércoles, mientras que los martes y jueves se enfocan exclusivamente en el fortalecimiento emocional.

Sonia Tanis cuenta que, por fortuna, cuentan con una buena infraestructura, en la que los chicos pueden sentirse protegidos, mientras juegan y se expresan sin correr riesgos físicos ni emocionales.

Además, se tiene muy en cuenta el aspecto de la prevención de la violencia, formando a los chicos para que aprendan a detectar actos de maltrato y discriminación, los denuncien y los combatan.

Aunque sus condiciones económicas no sean las mismas, en este grupo de trabajo creen que todo niño paraguayo debe tener las mismas posibilidades. Para eso, un buen comienzo es fortalecer el conocimiento general y las emociones.

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