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Con reglas claras el Estado baja costos y cuida el bolsillo

La rebaja de G. 250 por litro en toda la grilla de Petropar no es solo un alivio para los bolsillos: es un recordatorio de para qué existen instituci…

| Por La Tribuna

La rebaja de G. 250 por litro en toda la grilla de Petropar no es solo un alivio para los bolsillos: es un recordatorio de para qué existen instituciones públicas en mercados estratégicos. Cuando un actor estatal o mixto compite con reglas claras, disciplina precios y abre el juego en un sector históricamente concentrado.

Petropar nació con ese mandato. Por la Ley Nº 806/80 se autorizó al Poder Ejecutivo a constituir una entidad mixta para explotar la refinería, y por el Decreto Nº 22.165, del 8 de enero de 1981, se creó Petróleos Paraguayos (Petropar) con un diseño societario que asignó 60% del capital al Estado y 40% a REPSA, según su Carta Orgánica. La idea fundante fue combinar el interés público con la capacidad operativa privada para asegurar abastecimiento, competencia y precios razonables.

Este mandato puede traducirse en hechos. Se anunció la baja general y se explicó que se sostendrá durante todo agosto, con revisión en septiembre. No hay magia: la estrategia combina licitaciones de mediano plazo con compras de oportunidad, busca nuevos proveedores y obliga a los tradicionales a compartir volumen.

Además, se detalló que el contrato con la empresa catarí no implicó adelantos, que el pago es contra entrega y que el precio congelado en USD 507/m³ ofrecería ahorros de más de USD 120/m³ frente al mercado spot, si se destraban cuellos logísticos (volúmenes grandes, canal y ventanas de arribo). También se despejaron temores: no hay riesgo de desabastecimiento y se mantiene una política de stock de tres meses.

Los ajustes deben ser responsables y no populistas. Cuando los costos lo permiten, se reducen los precios, cuidando la calidad del producto (mezclas RON 91 + alcohol para alcanzar 93 y 97 octanos).

Esta combinación —competencia real en la compra internacional, transparencia operativa y traslado inmediato a precio de surtidor— es la forma en que un actor público se convierte en faro de mercado. Cuando Petropar mueve su lista con fundamentos, empuja a la baja las referencias del resto y protege el ingreso disponible de hogares y pymes. Eso es política pública, no propaganda.

Pero una editorial honesta debe marcar también las condiciones de sostenibilidad:

  • Gobernanza y datos abiertos : publicar de forma periódica la estructura de costos (paridad de importación, fletes, impuestos, biocombustibles) y un tablero con compras, plazos y ahorros estimados.
  • Regla de traspaso explícita : establecer cuándo y cómo se bajan (o suben) precios frente a shocks, para evitar discrecionalidad.
  • Diversificación de proveedores y logística flexible : más buques y ventanas escalonadas, para que los cuellos de botella no neutralicen los ahorros.
  • Riesgo cambiario bajo control : distinguir entre efectos contables por tipo de cambio y la performance operativa.
  • Neutralidad competitiva : que la competencia sea por eficiencia, no por subsidios opacos que luego se pagan con impuestos o con deterioro patrimonial.

Petropar fue creada —por ley y decreto— para garantizar acceso y competencia en un insumo crítico. Hoy, con una rebaja que alivia la inflación de bolsillo y una agenda de compras que ensancha la oferta, vuelve a cumplir su razón de ser. Lo importante ahora es institucionalizar lo que funcionó: más competencia, más transparencia y una regla de precios predecible.

Bajar precios no es un milagro; es el resultado de técnica, escala y buena gobernanza. Si eso se sostiene, ganan los consumidores, gana la competencia y gana el país.

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