En el ámbito de la nutrición contemporánea, el objetivo clínico dejó de ser la simple restricción. La nutricionista Nilse Molas explicó que la meta fundamental consiste en desarrollar una buena relación con la comida, sin imponer reglas estrictas ni generar culpa tras ingerir productos considerados poco saludables. El verdadero propósito, detalló, radica en conocer los beneficios de cambiar algunos hábitos físicos sin que esto altere el bienestar emocional del paciente.
Sin embargo, esta visión choca contra un fenómeno creciente en los consultorios. La especialista advirtió sobre el aumento de la ortorexia, un trastorno que definió como la preocupación excesiva por alimentarse de manera perfectamente saludable. Según indicó, el límite se vuelve preocupante cuando el cuidado nutricional comienza a dominar las decisiones diarias e influye de forma directa en las emociones de la persona.
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Esta obsesión encontró un terreno fértil en las redes sociales, logrando un impacto clínico severo en perfiles vulnerables a la ansiedad o a la insatisfacción corporal. Molas aclaró que el problema no reside en que los creadores de contenido recomienden priorizar alimentos frescos, sino en la difusión de mensajes sin contexto científico que catalogan ciertos productos como “tóxicos” o “veneno”. A través de esta narrativa, afirmó, se presenta la alimentación como una prueba permanente de disciplina.
Cancelar encuentros por no querer romper la dieta
La presión sostenida empuja a los afectados a dinamitar sus vínculos interpersonales. La experta señaló que cuando un paciente llega al extremo de aislarse socialmente o cancelar encuentros por miedo a enfrentarse a comidas prohibidas, el cuadro compromete gravemente su calidad de vida. Ante estos episodios, aseguró que se requiere una evaluación clínica cuidadosa, idealmente mediante un abordaje interdisciplinario.
Frente a un ecosistema digital que lucra con la inseguridad corporal, la entrevistada concluyó que no basta con enseñar qué alimentos están permitidos. La urgencia, subrayó, pasa por educar a los pacientes para que protejan su salud mental, cuestionen la información que consumen y desarrollen una verdadera autonomía en sus decisiones.

