El “Feromon Maxing” es una tendencia viral que consiste en dejar de bañarse y no utilizar desodorantes con la idea de potenciar las feromonas naturales del cuerpo y aumentar el atractivo ante otras personas. Algunos usuarios incluso publican videos en los que cuentan los días que llevan sin ducharse, especialmente antes de una cita.
El sexólogo Ariel González explicó durante una entrevista en La Tribu 650 AM que las feromonas son compuestos químicos segregados por el organismo que desempeñan un rol comunicativo y reproductivo en diversas especies del reino animal. No obstante, aclaró que la atracción e interacción entre las personas es un fenómeno sustancialmente más complejo que no puede reducirse de forma exclusiva a la acción de estas sustancias.
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De acuerdo con el especialista, la premisa de este desafío sostiene que una mayor liberación de feromonas incrementa directamente la atracción generada. Sin embargo, alertó que esta idea reduce la complejidad de la sexualidad humana al intentar convertir en una fórmula estandarizada lo que en verdad está determinado por un conjunto de factores variables.
Más allá de la biología: la complejidad de la atracción
“Decir que solamente la producción de feromonas es responsable de un vínculo es caer en un simplismo y un biologicismo extremo”, explicó González, al señalar que también intervienen aspectos psicológicos, sociales y otras dimensiones de la experiencia humana.
La atracción física, por ejemplo, puede variar según los gustos de cada persona, mientras algunas se sienten atraídas por determinadas características corporales, otras valoran la personalidad, las experiencias compartidas o las condiciones sociales. Por eso, el sexólogo sostuvo que no existe una fórmula única para despertar el deseo ni una característica que garantice la atracción.
Riesgos para la salud y el impacto de las redes sociales
González cuestionó el reto viral, donde promueven conductas sin analizar sus posibles consecuencias. En Paraguay, donde las altas temperaturas hacen que la ducha sea una necesidad cotidiana, dejar de lado la higiene durante varios días puede resultar especialmente incómodo y perjudicial. El profesional advirtió sobre posibles problemas como las micosis y otras afecciones, y remarcó que no se trata de una práctica saludable.
El especialista también puso el foco en el papel de las redes sociales, donde los desafíos pueden difundirse rápidamente y conseguir popularidad sin que necesariamente exista evidencia científica que los respalde. Según explicó, algunas tendencias buscan generar comentarios, aumentar las visualizaciones y conseguir beneficios económicos para sus creadores.
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Esta situación también refleja la influencia de las redes sociales en los adolescentes, quienes, en su búsqueda de identidad y aceptación, pueden imitar conductas sin evaluar sus consecuencias. González destacó la importancia de la educación sexual y el pensamiento crítico para comprender el cuerpo, las relaciones y los contenidos digitales, y señaló que estos temas deben abordarse de forma constante ante los cambios en las formas de relacionarse y en las redes.
Insistió en que la sexualidad humana no puede explicarse únicamente desde la biología; la atracción, el deseo y el placer involucran distintas dimensiones. Por lo que dejar de bañarse para potenciar las feromonas no constituye una garantía para conquistar a otra persona.
¿Qué dice la ciencia sobre las feromonas humanas?
Aunque las feromonas cumplen funciones relacionadas con la comunicación química en distintas especies animales, no está demostrado de manera concluyente que en los seres humanos provocan atracción sexual. Por eso, no se puede afirmar que dejar de bañarse o evitar el uso de desodorantes aumenta las posibilidades de atraer a otra persona.


