Ver a una cantante con un nuevo peinado y querer probarlo, imitar la forma de vestir de una actriz o adoptar la disciplina de un deportista son ejemplos de cómo las personas que admiramos pueden influir en nuestras decisiones. La psicóloga Liz Aguiar mencionó que esto ocurre porque identificamos en ellas cualidades que valoramos, como la seguridad, la creatividad, el talento o la perseverancia.
En psicología, la identificación aspiracional se refiere al deseo de parecerse a una figura admirada o incorporar algunas de sus características. Aguiar explicó que este proceso puede influir en nuestros gustos, comportamientos y formas de expresión, especialmente cuando seguimos de cerca a artistas, deportistas o creadores de contenido, como Cristiano Ronaldo para los hombres o la cantante Tini Stoessel en el caso de las mujeres.
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Resaltó que entre los motivos por los cuales una persona busca imitar a otra se encuentran el deseo de renovar su imagen, experimentar con diferentes estilos o ganar seguridad, así como el anhelo de integrarse a un grupo. No obstante, adoptar el aspecto exterior de alguien no implica adquirir sus virtudes, puesto que la autoconfianza se edifica a partir de las vivencias personales.
Es importante no dejar de lado nuestra personalidad
La psicóloga aclaró que la admiración puede ayudarnos a descubrir nuevos intereses sin dejar de lado nuestra personalidad. Una persona puede adaptar el maquillaje de una cantante a sus gustos o incorporar la disciplina de un deportista a su rutina sin copiar todos sus hábitos.
Las redes sociales pueden intensificar estas comparaciones mediante fotografías retocadas, filtros y contenidos producidos profesionalmente. Por lo que tomar esas imágenes como modelos de apariencia puede generar expectativas poco realistas, especialmente entre adolescentes, subrayó Aguiar.
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Una forma de evitar la comparación excesiva es identificar que admiramos de una persona y adaptar esas ideas a nuestros gustos, posibilidades y forma de vida. También es importante aceptar que una tendencia puede gustarnos en otra persona, pero no necesariamente en nosotros.
Liz Aguiar explicó que si seguir a determinadas figuras genera inseguridad o malestar constante, tomar distancia de esos contenidos puede ayudar. La admiración puede inspirarnos a probar cosas nuevas, pero no debería convertirse en una medida de nuestro valor personal.


