La investigación, a cargo de los economistas Andrew Francis-Tan y Hugo M. Mialon, encontró que las parejas con edades similares tendían a tener matrimonios más estables que aquellas con una brecha de edad mayor.
Los resultados mostraron que, en comparación con las parejas de la misma edad, el riesgo relativo de divorcio aumenta un 18% cuando había cinco años de diferencia, un 39% con diez años y un 95% con veinte años. Pero estos porcentajes reflejan una tendencia estadística y no significan que una pareja necesariamente vaya a separarse por la diferencia de edad.
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Una de las posibles razones es que las personas de edades similares pueden compartir experiencias, prioridades y proyectos de vida, mientras que una brecha mayor puede implicar expectativas diferentes sobre el trabajo, los hijos o el futuro. Sin embargo, esto depende de cada relación y de cómo ambos afronten sus diferencias.
Por eso, aunque el estudio encontró una relación entre la diferencia de edad y la estabilidad matrimonial, no establece cuántos años deberían llevar dos personas. La comunicación, el respeto, la compatibilidad y los objetivos compartidos también son importantes para construir una relación duradera.


