Estas expectativas pueden construirse cuando las imágenes de la pornografía se convierten en una de las principales referencias sobre la sexualidad, explicó el sexólogo Víctor Quintana. Al ver repetidamente cuerpos que responden a determinados modelos estéticos, “algunas personas pueden llegar a considerar que esa apariencia es la norma” subrayó. Y esto puede influir tanto en los hombres, que desarrollan expectativas sobre los genitales de sus parejas, como en las mujeres, que comparan sus cuerpos.
La exposición a estos modelos puede generar inseguridad, especialmente cuando las mujeres comienzan a comparar sus genitales con las imágenes que ven en internet o temen que su pareja los juzgue. Esta preocupación puede provocar vergüenza al desnudarse, incomodidad durante los encuentros sexuales o dificultades para disfrutar de la intimidad. “La intimidad no debería convertirse en una competencia de belleza”, señaló Quintana, al referirse a las expectativas estéticas que pueden interferir en la confianza personal.
El problema también puede trasladarse a las relaciones de pareja, donde los comentarios, las burlas o las comparaciones sobre la apariencia de los genitales pueden afectar la autoestima. Una crítica sobre la pigmentación o la flacidez puede generar preocupación por una característica que antes no representaba un problema para la mujer. Por eso, el profesional destacó la importancia del respeto y la comunicación, sin utilizar las preferencias personales como motivo para hacer sentir inferior a otra persona.
Frente a estas inseguridades, conocer el propio cuerpo y comprender su diversidad puede ayudar a cuestionar los modelos de belleza que circulan en internet. “No todo lo diferente es anormal. No todo lo que vemos en internet representa la realidad”, expresó el sexólogo. Si una mujer decide realizarse un procedimiento estético, es importante que conozca sus riesgos y tome la decisión sin sentirse presionada por su pareja o por las expectativas sociales.
Es importante diferenciar las preocupaciones estéticas de las señales que requieren atención médica. Si aparecen picazón persistente, lesiones, molestias o cambios nuevos en la piel, se recomienda consultar con un ginecólogo. Asimismo, cuando la preocupación por la apariencia afecta la autoestima, la tranquilidad o la vida sexual, también es importante atender el malestar emocional. Comprender de dónde surgen estos estereotipos permite cuestionar las expectativas aprendidas y reconocer que no existe una única forma correcta de lucir los genitales femeninos.


