El consumo habitual de tabaco puede afectar la fertilidad tanto de mujeres como de hombres. El doctor Andrés Augusto Sosa Palacios, especialista en ginecología y obstetricia y subespecialista en medicina reproductiva, explicó que en las mujeres puede alterar la hormona antimülleriana, uno de los indicadores de la reserva ovárica, además de generar oxidación y daños en los folículos y ovocitos.
“Esto altera directamente la hormona antimülleriana y también genera oxidación en los folículos y en los ovocitos”, señaló. A esto se suma el uso de cigarrillos electrónicos, que, según indicó, pueden contener metales pesados y generar procesos de oxidación en el organismo.
Asimismo, citó un estudio realizado por una sociedad de fertilidad de Estados Unidos sobre un grupo de aproximadamente 388 mujeres, el cual detectó que el 22% presentaba problemas de fertilidad. A esto sumó datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), basados en investigaciones publicadas entre 2020 y 2026, que señalan que el riesgo de infertilidad es cerca de un 40% mayor en mujeres fumadoras.
El especialista aclaró que la fertilidad femenina también disminuye naturalmente con la edad, por lo que el tabaquismo puede sumar otro factor de riesgo. Fumar no significa que una mujer no pueda quedar embarazada, pero sí puede reducir las posibilidades de lograrlo y aumentar el riesgo de aborto y complicaciones durante la gestación.
En los hombres, el principal efecto se observa en la calidad de los espermatozoides, ya que el tabaco puede disminuir su concentración y movilidad. “Es totalmente diferente ver al microscopio cómo se movilizan los espermatozoides de un paciente que no es fumador y de uno que es fumador”, explicó el médico.
Destacó que una buena movilidad es necesaria porque los espermatozoides deben atravesar la vagina, cuyo pH es ácido, mientras que el semen es alcalino. Luego deben superar el cuello uterino, donde encuentran el moco cervical, recorrer el útero y llegar hasta las trompas de Falopio. En ese camino, diferentes condiciones reducen la cantidad de espermatozoides que continúan avanzando hasta encontrarse con el ovocito.
Estas alteraciones también pueden influir en los tratamientos de reproducción asistida. De acuerdo con el subespecialista, los estudios permiten determinar si una pareja puede intentar un embarazo de manera natural, si necesita una inseminación artificial o si podría ser conveniente una fecundación in vitro.
Sobre la posibilidad de recuperar la fertilidad después de dejar de fumar, explicó que todavía no existe evidencia suficiente para asegurarlo en todos los casos. Hay procedimientos que mostraron mejoras en algunos pacientes, pero los resultados no son iguales para todos.
Aunque la edad repercute de forma directa en la salud reproductiva, el especialista advirtió que ha atendido a pacientes fumadores con trastornos de fertilidad, si bien no siempre resulta sencillo aislar el tabaco como causa exclusiva. Ante esta realidad, subrayó la relevancia de evaluar la condición reproductiva en los jóvenes que fuman, aun cuando no contemplen la paternidad a corto plazo. Este tipo de análisis no solo facilita la identificación temprana de riesgos, sino que aportaría datos valiosos para el desarrollo de nuevas investigaciones en la materia.


