En un contexto donde el costo de vida condiciona las decisiones diarias, la alimentación no queda al margen. El nutricionista y entrenador Sergio Agüero sostuvo que hoy la “comida real”, como frutas, verduras y proteínas de calidad, se percibe cada vez más como un lujo. “Su presencia, tanto como su ausencia, marca la diferencia en la vida”, señaló.
Según explicó, uno de los primeros alimentos que se sacrifica cuando el presupuesto es limitado son las proteínas. Este déficit, advierte, tiene consecuencias a mediano y largo plazo. Mencionó el aumento de casos de anemia, desnutrición, sarcopenia e inmunodeficiencia, asociados a dietas más económicas pero menos nutritivas.
Frente a jornadas laborales extensas, el tiempo también influye en las decisiones alimentarias. Agüero reconoció que muchas personas recurren a ultraprocesados por practicidad, pero aclaró que existen alternativas accesibles y rápidas como el atún, los huevos, el yogur o los frutos secos. “Lo que se ahorra en comida puede terminar gastándose en salud”, indicó.
El especialista también resaltó la relación directa entre el estrés financiero y el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares. Mencionó que el estrés aumenta el apetito y los antojos, lo que lleva a buscar opciones que generan placer inmediato, aunque no sean las más saludables.
En este contexto, advirtió sobre una tendencia creciente; personas con sobrepeso pero con déficit nutricional. “Se está formando una generación de desnutridos con sobrepeso, producto de hábitos alimentarios que se normalizan desde la infancia”, alertó sobre el impacto que esto podría tener en el sistema de salud en el futuro.
A pesar de este escenario, el nutricionista remarcó que existen opciones accesibles con alto valor nutricional que suelen ser ignoradas. Entre ellas mencionó el hígado, la molleja de pollo y el huevo, alimentos económicos que aportan proteínas y micronutrientes esenciales.
También destacó el valor de las legumbres como las lentejas, que permiten cubrir requerimientos de proteína y fibra con bajo costo. En cuanto a la organización, recomendó planificar las comidas y cocinar en mayor cantidad una vez por semana para optimizar tiempo y recursos.
Para Agüero, la clave no está solo en el presupuesto, sino en la información y la planificación. En un escenario económico desafiante, la alimentación sigue siendo una herramienta central para la salud, incluso cuando las condiciones no son las ideales.


