Según el psicólogo Christian Bogado, los celos no son una demostración de amor, sino una respuesta emocional y conductual que aparece cuando una persona percibe una amenaza, real o imaginada hacia un vínculo que considera importante. Tener una reacción de celos ante una situación puede ser parte de la experiencia humana, pero el cariño se relaciona con la confianza, el respeto y la capacidad de reconocer la autonomía de la pareja.
La aparición de los celos puede estar relacionada con la manera en que una persona interpreta determinadas señales o comportamientos de su pareja. Algunas situaciones pueden generar temor a perder el afecto, la atención o la exclusividad dentro de la relación. Sin embargo, cuando estas preocupaciones se basan en inseguridades o interpretaciones que no tienen evidencia objetiva, pueden convertirse en pensamientos repetitivos y conductas destinadas a controlar al otro.
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Algunas personas pueden interpretar los celos o el control como una muestra de amor debido a ideas que se normalizaron socialmente. Frases como “si te cela es porque le importas” pueden hacer que la posesividad se confunda con interés o afecto, especialmente cuando existen inseguridades relacionadas con los vínculos. “En estos casos, la vigilancia o el control pueden generar una falsa sensación de seguridad” explicó el profesional.
Bogado mencionó que existen celos adaptativos o funcionales, que aparecen de manera puntual ante hechos concretos y verificables. En estos casos, la persona puede experimentar malestar, comunicar lo que siente y conversar con su pareja para establecer acuerdos. La emoción no necesariamente representa un problema cuando puede ser expresada y gestionada sin recurrir al control.
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Por otro lado, están los celos disfuncionales, que aparecen en ausencia de evidencia objetiva y pueden llevar a sospechas constantes, pensamientos rumiantes y conductas de verificación. Revisar el teléfono de la pareja, cuestionar constantemente sus horarios, controlar sus actividades o prohibir amistades, son algunas de las formas que puede adoptar este comportamiento. “En estas situaciones, la conducta busca reducir momentáneamente la ansiedad de quien siente celos, pero puede terminar afectando la confianza del vínculo” subrayó el profesional.
Por eso, es importante diferenciar entre sentir celos y actuar desde ellos. La emoción puede aparecer de manera automática, pero la forma de responder determina si termina afectando el vínculo. El amor no necesita vigilancia constante para demostrar interés y una relación saludable también implica poder expresar las propias inseguridades, conversar sobre ellas y respetar la libertad de la otra persona.
Tres situaciones de celos que no debes aceptar
1- Revisar tu teléfono: Cuando la pareja exige revisar mensajes, redes sociales o conversaciones privadas para comprobar con quién hablás.
2- Controlar tus vínculos: Cuando los celos llevan a cuestionar, limitar o prohibir tus amistades, salidas o relaciones con otras personas.
3- Exigir explicaciones constantes: Cuando tenés que justificar continuamente dónde estás, con quién estás o qué hacés para evitar sospechas o discusiones.


