Todo lo bueno que hizo Santi… y ahora, por el problema de la deuda, por poco no lo linchan. Hasta pidieron acortar su mandato.
Es cierto… cómo economistas de tomo y lomo como él, y hasta hace poco su mentor Carlos Fernández Valdovinos, un Chicago Boy, no pudieron prever este escenario. Pero vale preguntarse: ¿de qué deuda estamos hablando?
¿De obras inconclusas, de plata “comida”, de obras fantasmas, a las que nos tienen acostumbrados los políticos criollos? No.
La deuda surge, a mi entender, de otra cosa: de hacer demasiado. Del apuro de Santi por dejar un país en serio, sin medir del todo las consecuencias de la cantidad de cosas que ordena que se hagan.
Ahí está Hambre Cero: casi 400 millones de dólares al año, un millón de niños comiendo seguros en las escuelas. Fantástico. Pero todo tiene su costo.
Las rutas, los colegios, los puentes… todo lo que uno se imagine está en desarrollo. Y de ahí surgen las facturas impagas.
El caso de las farmacéuticas es clarísimo. La clientela del Estado en materia de salud creció de forma impresionante cuando la gente empezó a ver nuevos hospitales y mejoras en la atención. Los medicamentos —lo sabe cualquiera— están en manos de un oligopolio internacional y cuestan una fortuna. Los más baratos arrancan en el orden de los 100.000 guaraníes. La gente los retira por montones —soy testigo, porque yo también los retiro— y ahí aparece la cuenta descomunal con el sector salud… pero tratan de empujar fuera a la ministra.
Hoy hay medicamentos para todo, pero algunas dosis —realmente catastróficas— cuestan hasta 20 millones de guaraníes o más. Y esa cuenta alguien la tiene que pagar.
A eso se le suma la crisis en Oriente Medio: la guerra del loco “anaranjado”, la retracción del comercio internacional, la DNIT recaudando menos, el dólar desplomándose como nunca y la plata de Itaipú valiendo la mitad. Ahí está la tormenta perfecta.
Y en medio de eso, se acorrala a Santi con el cambio de ministros, con pedidos de acortar su mandato y otras lindezas. Apareció también el “mariscal” de ya saben que y alborotó aún más el gallinero.
Ahora bien, ¿se justifica todo esto?
Los vialeros y las farmacéuticas juegan su partido, perfecto. Pero de ahí a tirar todo por la borda… por favor, un despropósito.
La imagen del Paraguay está lavada ante el mundo. Llegan empresas, empresarios de primer nivel, inversiones, eventos deportivos internacionales, mejor empleo. El dato lo dieron ellos mismos: antes de la mora, las vialeras empleaban a unas 300.000 personas. Y después dicen que las cifras de reducción del desempleo son mentirosas…
A la vista de todo esto, a Santi no habría que acortarle el mandato.
Habría que alargarle.


