Para Alcira Cáceres de Bramante, enfrentar el diagnóstico de cáncer de mama fue una prueba dura, pero también el inicio de un camino luminoso. Hoy, como sobreviviente llena de gratitud, canaliza su experiencia en acciones que benefician directamente a su comunidad.
Mediante su labor en el Rotary Club de Luque, Alcira demuestra cómo la sociedad civil, cuando se organiza con amor y dedicación, tiene un inmenso poder para transformar la realidad de los más vulnerables. Ella comprende que las necesidades médicas exigen un acompañamiento continuo, más allá de las campañas de un mes.
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El nacimiento y la expansión de Atardecer Rosa
Hace ocho años, el club rotario inició con charlas de concienciación, acercando a médicos, psicólogos y nutricionistas. Sin embargo, Alcira notó una urgencia más profunda al escuchar las quejas sobre la burocracia que enfrentan las mujeres para acceder a estudios. “No es solo el lazo rosado en octubre; necesitan contención todo el año para sus estudios y medicamentos”, afirma. Durante la presidencia de Fanny de Giangreco, propuso ir más allá. Tras dialogar con el dueño del Sanatorio Internacional de Luque, forjaron una alianza vital.
Así nació Atardecer Rosa, un proyecto que arrancó con un desfile de modas en la peatonal para recaudar fondos, logrando 130 mamografías gratuitas en su primer año. Hoy, la meta del equipo es ambiciosa: llegar a los 600 estudios, abarcando mamografías y ecografías.
Las beneficiarias son mujeres sin acceso al IPS que llegan desde Luque, San Lorenzo, Asunción e incluso desde el interior del país, mostrando el alcance de esta cruzada.
Agua Fresca y una solidaridad sin fronteras
El impacto de este gran equipo no se detiene en la salud preventiva. Observando su entorno, impulsaron otro proyecto transformador: Agua Fresca. Esta iniciativa, que arrancó en el 2018 a través de una donación proveniente de Estados Unidos, logró instalar bebederos de cinco canillas en 24 escuelas estatales. Gracias a esto, cientos de niños y jóvenes acceden a agua fría y potable diariamente, mejorando su día a día.

Estas acciones se multiplican con alianzas estratégicas, como la mantenida con el Club Rotario de Atlanta. Ese fuerte vínculo permitió a Alcira viajar a Norteamérica y visitar una fábrica de prótesis mamarias de silicona.
Con gran valentía, gestionó la donación de 70 prótesis externas de alta calidad, que fueron entregadas a mujeres de escasos recursos en Pilar, Ciudad del Este y Concepción. Este año, gracias a fondos propios y arduo trabajo, el club adquirirá más prótesis.
La fuerza sanadora de un verdadero equipo
Para Alcira, este esfuerzo colectivo tiene un sentido personal. “Lo más positivo es, primero, la oportunidad que Dios me dio de sanarme. Y segundo, dar contención a mujeres que pasan por lo mismo, porque las entiendo”, relata emocionada. Aceptar su cuerpo fue un proceso duro de asimilar, pero halló una verdadera sanación en el servicio.
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El mensaje que ella desea transmitir es contundente: los grandes logros de la humanidad nacen del esfuerzo compartido. “No somos influencers, somos un equipo humano que da su tiempo, amor y ganas para hacer algo por la ciudad”, recalca con firmeza. La sociedad civil organizada y empática demuestra ser un motor imparable de cambio.
La palabra del día
Altruismo
Definición: Tendencia a procurar el bien ajeno de forma desinteresada.
Este concepto define la misión de Alcira y el Rotary Club. Al superar el cáncer, ella decidió actuar por los demás. Esta entrega genuina es la esencia de iniciativas como Atardecer Rosa y Agua Fresca, demostrando que cuando la sociedad civil sirve sin esperar nada a cambio, tiene el inmenso poder de transformar realidades, brindar esperanza y salvar la vida de los más vulnerables.


