Representar a un país ante más de 90 naciones es un honor reservado para pocos, pero cuando se trata de ciencia en Paraguay, es también un acto de resistencia y valentía. Del 10 al 19 de julio de 2026, la ciudad de Taskent, Uzbekistán, será el escenario de la 58ª Olimpiada Internacional de Química (IChO, por sus siglas en inglés). Allí, cuatro jóvenes paraguayos se medirán ante las mentes más brillantes del mundo en rigurosas pruebas teóricas y prácticas de cinco horas. Pero para llegar a Asia Central, la verdadera prueba de estos estudiantes no se encuentra solo en los laboratorios, sino en la incansable lucha por conseguir los recursos para viajar.
Los rostros de la excelencia nacional
La delegación paraguaya está conformada por cuatro talentos excepcionales que superaron un riguroso proceso a nivel nacional: Freddy Ezequiel Vega Zárate (Centro de Capacitación Técnica – CETEC), Lara María Sosa Fernández (Colegio Nacional Asunción Escalada – CNAE), Pedro Ezequiel Núñez Paredes (Colegio Técnico Nacional de la Capital – CTN) y Valentina Calvo Bitancourt (Egresada del Colegio del Sol).
Estos jóvenes son el orgullo del Programa de Instrucción Nacional para Olimpiadas de Química (Pinol). Tras destacar en la competencia nacional, recibieron formación intensiva y superaron tres exigentes instancias de evaluación —dos teóricas y una práctica— para ganarse el derecho absoluto de representar a nuestro país.
Un proyecto impulsado por la FCQ-UNA
La presencia de Paraguay en este prestigioso certamen no es una simple casualidad. Es el resultado directo de una iniciativa nacida en el año 2017 desde el centro de estudiantes de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNA. Gracias a esta visión, nuestro país dejó de ser un simple observador para convertirse en competidor activo en el año 2022.
Los mentores de la FCQ-UNA dedican incontables horas a preparar a estos jóvenes, brindándoles tutorías de altísimo nivel tanto en el área teórica como en las prácticas dentro de sus propios laboratorios. Este esfuerzo ha permitido que la bandera paraguaya flamee ininterrumpidamente desde 2022 (en formato virtual), y de manera presencial en Suiza (2023), Riad (2024) y Dubái (2025).
Cabe destacar que la labor de los profesionales de la FCQ-UNA trasciende esta olimpiada. Históricamente, sus docentes e investigadores han contribuido a la ciencia paraguaya, sosteniendo el desarrollo investigativo del país y aportando soluciones en áreas de salud, industria y medio ambiente, muchas veces con presupuestos limitados.
Ciencia contra viento y marea: el desafío económico
A pesar del prestigio global del evento —que desde 1968 fomenta la colaboración científica internacional— la realidad paraguaya golpea duro. El equipo no cuenta con ningún financiamiento. Llegar a Uzbekistán es un logro a puro pulmón, impulsado exclusivamente por el amor a la ciencia. Los chicos, además de enfocarse en los entrenamientos y perfeccionar sus habilidades científicas, también están en la organización de actividades para obtener fondos.
Con el apoyo de sus padres, familiares y mentores se realizan rifas, sorteos y ferias para costear los pasajes aéreos y las estadías. Hacer ciencia bajo estas condiciones es remar contra la corriente, pero su determinación demuestra una pasión que promete llevarles muy lejos. Con la excelencia académica como su mejor arma, el equipo tiene una convicción firme: van a representar a Paraguay ante el mundo a como dé lugar. Ante la falta de respuestas y de apoyo, los estudiantes, sus familias y sus mentores han tomado las riendas de su propio destino para asegurar que la bandera tricolor llegue a Asia Central.
La palabra del día
Garra
Definición: Valor y empuje para enfrentar adversidades y lograr una meta.
Este concepto define a la perfección a nuestra delegación. Ante el nulo apoyo estatal, estos jóvenes y la FCQ-UNA encarnan la mítica garra guaraní. Su rebeldía a puro pulmón demuestra que, al unir la pasión por la ciencia con el coraje de no rendirse, no hay barrera económica que impida a la Albirroja triunfar.


