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Marciana Santander, de trabajadora doméstica a trabajadora social

Referente histórica de la lucha por la igualdad salarial, Marciana Santander defendió su tesis en la Universidad Nacional de Asunción a los 57 años. Su título en Trabajo Social no solo corona una vida de esfuerzo entre la Chacarita y el activismo, sino que simboliza la resistencia de miles.

| Por La Tribuna
Marciana Santander, con su birrete y el orgullo de quien transformó la lucha sindical en excelencia académica, demuestra que la dignidad no tiene edad ni fronteras.

Un título con aroma a dignidad

Hace unos días los pasillos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) fueron testigos de un acto de justicia poética. Marciana Santander, a sus 57 años, madre de seis hijos y abuela de siete nietos, defendió su tesis de grado. Lo hizo con la solvencia de quien conoce la teoría, pero, sobre todo, con la autoridad de quien ha vivido la práctica en carne propia. Junto a su compañera Maribel Aquino, obtuvo una calificación de 4 —“con sabor a 5″, confiesa entre risas—, convirtiéndose oficialmente en licenciada en Trabajo Social.

Su investigación, titulada “Estrategias de adaptación y resistencia laboral de trabajadoras domésticas afiliadas al Sintradespy ante las barreras de formalización”, es un espejo de su propia trayectoria. “Durante mucho tiempo fui trabajadora doméstica y me siento identificada todavía con este sector”, afirma Marciana, cuya voz se quiebra al recordar que su título es también el de todas sus compañeras.

El peso de un sector históricamente postergado

La historia de Marciana no puede entenderse sin el contexto de un Paraguay donde el trabajo doméstico ha sido, por décadas, el rostro de la desigualdad. Según datos del Centro de Documentación y Estudios (CDE), este sector es la tercera fuente de ingresos más importante para las mujeres en el país, ya que aproximadamente una de cada cinco mujeres trabajadoras es empleada doméstica.

A pesar de su peso económico, la formalización sigue siendo una quimera para la mayoría. Cifras del CDE revelan que más del 92% de quienes ejercen esta labor son mujeres, muchas de las cuales iniciaron sus tareas a edades muy tempranas, quedando excluidas del sistema educativo. Marciana rompió ese ciclo. Como referente del Sindicato de Trabajadoras del Servicio Doméstico del Paraguay (Sintradespy), fue arquitecta de la histórica conquista que en 2019 logró la igualdad salarial (Ley 6.338), eliminando la discriminación legal que permitía pagarles apenas el 60% del salario mínimo.

Resistir desde el barro de la Chacarita

El camino de Marciana no fue lineal ni sencillo. Vive en el emblemático barrio de la Chacarita, un territorio que le ha exigido templanza ante incendios, inundaciones crónicas y la inseguridad que a veces acecha en sus pasillos. Sin embargo, ella ha transformado esas dificultades en acción comunitaria. Su caminar diario por el barrio es el de una líder

respetada, alguien que enseña con el ejemplo que el origen no debe ser destino.

“La historia del sindicato es la historia de mujeres que, como Marciana, decidieron que su trabajo valía lo mismo que cualquier otro y que la educación era el camino para profesionalizar su lucha”.

Su tesis analiza precisamente el período 2022-2024, evaluando cómo, a pesar de los avances legales, las barreras para el acceso a la seguridad social y la formalización total persisten en un mercado que aún se resiste a ver a la trabajadora doméstica como un sujeto pleno de derechos.

Un legado para las nuevas generaciones

La imagen de Marciana con su título en mano es un mensaje potente para las más de 210.000 mujeres que hoy se dedican al trabajo doméstico en Paraguay. Representa la posibilidad de transitar desde la vulnerabilidad hacia el empoderamiento académico sin olvidar las raíces.

Su logro no es solo personal; es un hito para el movimiento sindical femenino. Marciana Santander ha demostrado que se puede ser abuela, activista, vecina de la Chacarita y, ahora, una profesional del Trabajo Social capaz de teorizar sobre sus propias luchas. Su historia es la prueba de que la resistencia, cuando es colectiva, siempre termina dando frutos dulces, con sabor a victoria y a dignidad recuperada.

La palabra del día: reivindicación

Definición: acción de reclamar o recuperar aquello a lo que se tiene derecho o que pertenece a uno por justicia.

El concepto de reivindicación define la vida de Marciana Santander y su histórico paso por la Universidad Nacional de Asunción. No se trata solo de un título colgado en la pared, sino de la recuperación del valor social del trabajo doméstico. Su graduación reivindica que el conocimiento no nace solo en los libros, sino en la lucha sindical y en la resistencia de la Chacarita, demostrando que la profesionalización es la herramienta definitiva para que miles de mujeres paraguayas dejen de ser invisibles ante la ley y la sociedad.

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