Entre familiares y amigos, con mate en mano y cada uno con su arpa paraguaya, así se presentó el trío “Afluentes” en el auditorio de la Biblioteca del Congreso Nacional en Asunción.
Tres arpas, tres nacionalidades y un mismo timbre sonoro: así se lució el grupo integrado por Mercedes Ramírez (Paraguay), Nicolas Almada (Uruguay) y Rafael Deboleto (Brasil) que interpretó obras propias y reversiones clásicas del repertorio popular paraguayo en una noche que acompañó con un clima agradable.
El río epónimo de custodio y un viento fresco en complicidad auguraron una noche de riqueza musical. El repertorio fue inaugurado por Deboleto con “Guavira poty”, quien cantó la pieza del gran poeta Emiliano R. Fernández mientras tocaba su arpa acompañado de sus dos compañeros de escenario.
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“Afluentes celebra las diferencias y con eso hacemos música, integración entre las diferentes culturas y hacemos eso a través del arpa paraguaya” dijo Rafel en su excelente español con su tono brasileño. Rafa, como le dicen sus amigos, tiene raíces paraguayas y vivió un tiempo aquí. Esa conexión sanguínea con la cultura guaraní permitió su interés por el arpa paraguaya. Una historia similar la tiene Nicolás, quien además canta y recita poemas al estilo campero.
De hecho, así lo hizo en “Milonga sideral”, cual payador inspirado en la vida misma, recitó sin dejar de ejecutar su instrumento acompañado siempre por Mercedes y Rafa.
Dulzura y firmeza
Ramírez, quien explicó a LT que la agrupación surgió luego de que los tres se conocieran en un festival musical en Río de Janeiro, Brasil, interpretó “Mi dicha lejana”, esa guarania elegante y nostálgica de Emigdio Ayala Báez que forma parte del cancionero popular. Con una digitación fina, dulce pero firme, la arpista paraguaya desarrolló la obra con arreglos propios que llevó al público a viajar melódicamente mientras la sala oscura del auditorio auspiciaba un ambiente relajado y casi romántico.
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El coloquio entre arpas se desarrolló así, entre clásicos de la música paraguaya y obras propias de los artistas, evidenciando que la diversidad de ideas, pareceres, vivencias y sonoridades convergen en un solo espacio: la música.
Afluentes es como sus mismos integrantes lo definen: tres ríos y un mismo sonido. El arpa paraguaya y su versatilidad sonora, permite hace décadas que cualquier ciudadano del mundo pueda expresar sus ideas en sus 37 cuerdas. Esa versatilidad se selló en un gesto de hermandad con el trío, que supo homenajear lo disidente en una puesta musical para aplaudir.

