“Cigarro po’i”: la leyenda viviente del arpa paraguaya tradicional

Un verdadero karai de la ejecución tradicional del arpa paraguaya, ese es don Jorge Cáceres, el artista que nunca fue mezquino en transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones.

| Por Edson Vázquez
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Jorge Cáceres, conocido como “Cigarro Po’i”, es uno de los arpistas paraguayos más destacados en la manera tradicional de su ejecución. Foto: Sixto Segovia

Con su camisa roja y entre el verdor que arropa su casa en Aregua, ahí en inmediaciones del Cerro Kói, don Jorge Cáceres nos recibió amablemente acompañado de sus perritos, un gallo cantor y Lucas Zaracho, su alumno pilarense que siempre lo tiene en cuenta y quien facilitó esta entrevista.

Su origen se registra en la capital del departamento de Central, pero sus recuerdos están en el barrio Palomar de Lambaré, ese vecindario al que sus amigos -con quienes compartió muchas musiequeadas- del “Dúo de la simpatía Quintana-Escalante” le dedicaron una polca.

Don Jorge relata que desde su casa en barrio Palomar, detrás de la capilla San Juan María Vianney, iba a distintos rumbos. Pero el que más recuerda es Panuncio, ese bar de bohemios, cuna de serenateros y trampolín de musiqueadas. Foto: Sixto Segovia
Don Jorge relata que desde su casa en barrio Palomar, detrás de la capilla San Juan María Vianney, iba a distintos rumbos. Pero el que más recuerda es Panuncio, ese bar de bohemios, cuna de serenateros y trampolín de musiqueadas. Foto: Sixto Segovia

De ese amable barrio lambareño y con el arpa a cuestas, se dirigía a todas partes a despuntar sus notas al son de polcas, galopas y guaranias. “Cuando veían a alguien con el arpa ya pasaban de largo”, cuenta entre risas bajo una fresca sombra sobre cómo los buses nunca querían subirlo. Claro, en esos años (década de los 60 y 70) el transporte público asunceno era el Volkswagen Combi, es decir, fácilmente su arpa ocupaba el lugar de dos pasajeros más. Por ese motivo, caminaba varios kilómetros con su arpa para cumplir con sus labores musicales.

Don Jorge relata que desde su casa, detrás de la capilla San Juan María Vianney, iba a distintos rumbos. Pero el que más recuerda es Panuncio, ese bar de bohemios, cuna de serenateros y trampolín de musiqueadas ubicado sobre 22 de setiembre y Eusebio Ayala, en inmediaciones del Mercado 4.

Discípulo de Lorenzo Leguizamón

Cigarro Po’i cuenta orgulloso quien fue su maestro: Lorenzo Leguizamón. Aquel prodigioso e icónico arpista paraguayo quien innovó con sus interpretaciones de polcas y guaranias y quien dejó una marca imborrable en el catálogo de la música popular de nuestro país.

Cuando le hice la consulta, respondió a pecho inflado: “Pea ko la arpa paraguaya ombopu kuaave, maestro de los maestros, Lorenzo Leguizamón” y de forma cuasi mística en ese momento cantó el gallo al lado nuestro.

Don Jorge relató que lo conoció en una de las tantas musiqueadas a las que asistió de niño. “Farra hápe, ombopu hina ha’e kuéra ha che ajoko chupe ivaso, ha’e ni ndachekuaai. Che amombupsema hína”, dijo.

En ese encuentro le expresó su deseo de aprender a tocar el arpa y así lo hizo. “A los dos meses ya estaba tocando con él”, expresó.

Sus entrañables amigos

Sus recuerdos se disparan hacia todas partes, todos lúcidos pero desordenados, no hay cronología pero sí muchas anécdotas. De repente, vuelve a su palomar y rememora sus vivencias en la peluquería de Carlitos Nuñez, punto de encuentro con los Quintana Escalante. “De ahí (Palomar) iba hasta barrio Cohete, ahora nomás le dicen San Rafael, y tocaba con Quintana-Escalante”.

Formó parte del grupo estable de Panuncio, del que atesora innumerables anécdotas y trasnochadas, serenatas y tertulias musicales. Esos recuerdos colectivos están plasmados en “Panuncio de los recuerdos”, una nostálgica polca con letra de Aníbal Riverso y música de Néstor D. Girett.

“Si te echaban ya no volvías, había que ser serios, yo no tenía problemas porque no tomaba”, cuenta.

Jorge Cáceres, conocido como “Cigarro Po’i”, es uno de los arpistas paraguayos más destacados en la manera tradicional de su ejecución. Foto: Sixto Segovia
Jorge Cáceres, conocido como “Cigarro Po’i”, es uno de los arpistas paraguayos más destacados en la manera tradicional de su ejecución. Foto: Sixto Segovia

Símbolo sonoro de un disco

“Mi primer álbum con Vargas-Saldivar lo grabé en el 67”, recuerda mientras sostiene su arpa sin llaves y se pierde en sus recuerdos de ese conjunto que se destacó por la excelencia interpretativa vocal a dúo. Sus cuerdas suenan en las grabaciones de Esteban Vargas (voz y guitarra) y Arnaldo Saldívar (voz y requinto) cuyas obras siguen sonando en las estaciones de radio y en las plataformas digitales, y su impronta musical marcó una destacada sonoridad admirada por muchos.

Tradicionalista pero abierto a los nuevos aires

Don Jorge no conoce la soberbia, transmite sus conocimientos a las nuevas generaciones y reconoce a los que estuvieron antes que él. Así por ejemplo recordó a Albino Quiñonez, otro de sus maestros; también mencionó a Abel Sanchez Gimenez, “upea el mejor arpista guaireño”, según sus palabras.

Reconoce que no es un ejecutante “excelente”, pero con orgullo dice: “soy el mejor enseñando la forma tradicional de tocar el arpa”. En esa línea, consultado si gusta de tocar el arpa con las llaves (con las que puede lograr semitonos) respondió un seco pero respetuoso “No”.

“Pea (las llaves) ocambipaité, porque ndaikatui ambopu porâ, porque michî ipa’û”.

“Ha la dulzura del arpa oipe’a chugui. Pe jeikutu kutu ndaikatui ojejapo porque ipa’u guasu”, detalla. Zaracho, su alumno, secundó las palabras de su maestro explicando que las llaves en la nueva arpa paraguaya expanden un poco más los espacios entre las cuerdas, lo que complica un poco a la hora de intentar ejecutar una suerte de staccato.

Pero aún así, destaca que las nuevas generaciones son más versátiles, aunque sostuvo que es importante que los nuevos arpistas dominen primero la ejecución del arpa tradicional.

Don Jorge nos dijo que de todo su amplio repertorio disfruta más de las guarania. “Areko voi che enganchado’i”, dice.

“A los que empiezan en el arpa les doy el consejo de que estudien bien el instrumento, no toquen a lo vai vai, aprendan de los que saben”

  • Jorge Cáceres “Cigarro Po’i”, arpista paraguayo
Jorge Cáceres, arpista paraguayo, amante del estilo tradicional y profesor de muchas generaciones de nuevos arpistas. Foto: Sixto Segovia
Jorge Cáceres, arpista paraguayo, amante del estilo tradicional y profesor de muchas generaciones de nuevos arpistas. Foto: Sixto Segovia

Sus 82 años de vida no le impiden seguir compartiendo con amigos y de seguir enseñando a tocar el arpa. Cuando se disponía a tocar algunas obras, dejó el consejo -para quienes estén iniciando en el camino de las 37 cuerdas- de escuchar mucha música y aprender correctamente las melodías. “Estudien bien, es importante aprender bien las melodías de las canciones”.

Cigarro Po’i ansía con seguir tocando su amada arpa, defender la música paraguaya y ver su legado en los festivales y grabaciones.

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