Feroz explosión musical en el mayor coliseo de la música en Paraguay

Uno de los festivales más esperados del año se reivindicó en el día dos respecto al sonido y la celebración de la música fue llevada a los máximos niveles.

| Por Edson Vázquez
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Fito Páez en el ReciclArte 2026. Presentó una puesta que conjugó sus clásicos con las nuevas canciones de su último trabajo discográfico. Foto: Sixto Segovia.Fito Páez en el ReciclArte 2026. Presentó una puesta que conjugó sus clásicos con las nuevas canciones de su último trabajo discográfico. Foto: Sixto Segovia.

El ReciclArte 2026 cerró con una gran carga de musicalidad con imponentes presentaciones en donde la profesionalidad sobre un escenario que devora cautivó a un anfiteatro repleto de feligreses del buen show y la buena música.

Los acólitos y monaguillos del escenario se movían por todas partes en danzas sincronizadas para poner a punto cada detalle técnico y así lograr un ritual musical impecable. Si bien se presentaron algunos impases, definitivamente la mejoría respecto al día uno fue clara y evidente.

El público se tatuó el calor y apechugó cada ráfaga de viento norte que peinó aquel cerro de San Bernardino en donde desde lo alto, un Néstor Ló y los Caminantes deslumbraron con un show artístico al son de polcas, chamamés, danzas y bailarinas botelleras que repartían simpatía y energía fulgurante.

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La banda ingresó con una introducción al estilo bandita koygua, llevando un espíritu sanjuanino en pleno septiembre despertando la algarabía del público revoleando remeras y pañoletas sincronizados con el 6x8 paraguayo.

Cinco bailarinas subieron diez botellas cada una para desatar una ola de silbidos y gritos que conformaron un caldo de jolgorio en cada sector del “anfi”. El tesoro viviente de las cuerdas, Juan Cancio Barreto fue invitado para “A la distancia” y los asistentes no dudaron en homenajearlo gritando su nombre. Las punteadas con su requinto se esparcieron por el escenario y luego ingresó el prodigioso Miguel Narváez de Purahei Soul para cantar “Chamamé del este” que al son del bombo legüero introductorio impuso su impronta vocal que mezcla diversos estilos interpretativos que al final lo hacen único.

Narváez recorrió todo el escenario y se despidió con una performance alucinante, porque detrás de él ya estaba Daniel Pavetti en el cajón peruano realizando la intro de “Niño Cautivo” que esta vez estuvo acompañado de tres bailarines defendiendo el zapateo paraguayo. Alcides Ovelar desplegó sus alas en el arpa con “Pájaro Campana”, continuaron con el himno de la banda: Mamáma y se despidieron con otro enganche de bandita al son del grito de Néstor: ¡Que viva la música paraguaya!.

Sarambi

El sector césped se convirtió en el epicentro de la liturgia rockera por excelencia: el pogo. La homilía estuvo a cargo de Villagrán Bolaños que con sus letanías lograron que la feligresía se congregara en ese círculo que a empujones y saltos celebró canciones como “Vibración”, “Pastillas para no dormir”, “Reguestone” y “Ritmo subtropical”.

Siempre Fito

Mucho se comentó sobre su vuelta. Señalaron a la organización por traerlo siempre y que se podría haber aprovechado invitando a otros artistas. Pero el rosarino viene sacando discos todos los años y sus canciones seguirán calando en todos los corazones. “El amor después del amor” hizo volar pelucas recordando que el rock corre en sus venas. Pero también recordó que su sensibilidad no muere, y así cantó “11 y 6”.

Páez se mostró muy directivo con su banda, en temas como “ Un vestido y un amor” y “Brillante sobre el Mic” daba la espalda al público para dirigir a su grupo y hacer partícipe al público. “Shine”, canción homónima de su último disco fue otra patada despabiladora pero también amansó las emociones con “Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Fito es un genio de la composición, de la propuesta musical y escénica. Se fue con “Mariposa tecnicolor” y diciendo: “No escuchen veneno y vivan la música, buenas noches”.

Una evidente fiesta

Kachiporros armó la fiesta y puso a bailar a todo el anfiteatro José Asunción Flores.  Foto: Sixto Segovia.
Kachiporros armó la fiesta y puso a bailar a todo el anfiteatro José Asunción Flores. Foto: Sixto Segovia.

La presencia de los Kchiporros es fiesta asegurada, “La lamparita” dio inicio a la fiesta, Patrick Altamirano apareció e interpretaron “Huye hermano” y “7 hermanos y un misil”. El pogo que estaba suspendido se reactivó de manera automática.

Principio de incendio

Tras la explosión de unos fuegos artificiales, algunas chispas terminaron sobre el techo y generó una llamarada. El público lo notó y dio aviso. Chirola anunció que darían una pausa y los guardias del sector césped ordenadamente empezaron a evacuar el lugar. El problema se subsanó en menos de veinte minutos. Hubiese sido ideal que por los altoparlantes se diera aviso sobre la situación para un mejor despliegue, aunque el problema no pasó a mayores.

La fiesta continuó con Los Auténticos Decadentes y toda la poderosa murga que moviliza con icónicas piezas musicales de la fiesta regional como “Vení Raquel”, “Cómo me voy a olvidar”, “Tu forma de ser”, “Los piratas” y otras canciones que por alguna razón se volvieron el repertorio de los DJs en los casamientos.

Los auténticos decadentes cerraron la segunda noche del ReciclArte 2026 con mucha energía fiestera. Foto: Sixto Segovia.
Los auténticos decadentes cerraron la segunda noche del ReciclArte 2026 con mucha energía fiestera. Foto: Sixto Segovia.

Con las primeras horas del feriado adelantado por la Victoria de Boquerón llegó el punto final. El anfiteatro, transformado en un hervidero de sudor, abrazos y canciones compartidas, despidió el festival respirando música hasta en su último rincón.

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